Adultos Mayopres


Lunes 01 de Octubre, 2018

El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas proclamó el 1º de octubre como el Día Internacional de las Personas de Edad, su objetivo principal era hacer un llamado de atención a los países e instarlos a trabajar en políticas y programas que permitan a las personas de edad vivir en un medio que mejore su capacidad, fomente su independencia y pueda proporcionarles un apoyo y una atención adecuados a medida que  van envejeciendo. Según el censo 2017, nuestro país tiene 2,8 millones de personas mayores de 60 años, de los cuales el 56% son mujeres y el 44% son varones. La posibilidad de llegar a una edad más avanzada es fruto, en buena parte, de exitosas políticas públicas de salud, sin embrago, esta situación tiene asociada también dinámicas complejas, como el incremento de enfermedades y las bajas pensiones, lo último particularmente entre las mujeres. A la “tercera edad” como comúnmente llamamos al grupo de personas mayores, ha ido surgiendo el concepto de “cuarta edad” que intenta identificar a las personas mayores de 80 años que ya en Chile superan a las 470.000 personas. Ante esta realidad, es importante valorar las legislaciones que apoyan a tantos hermanos en estos rangos etarios, y han de ser los legisladores y la sociedad toda la que ha de estar atenta para saber acompañar la vida de aquellos que  aportaron con su trabajo, ingenio, esfuerzo, al bien de sus familias y país. Más aún, siguen aportando, porque no son pocos los adultos mayores que lejos de tener un descanso, siguen trabajando apoyando a sus familias en el cuidado de sus nietos o teniendo que trabajar para poder subsistir. Es de destacar el esfuerzo de las autoridades nacionales y comunales por brindar medios adecuados para una mejor vida de nuestros mayores, La Iglesia, desde hace ya muchos años, fue  quizá la primera institución que vio la potencialidad y la necesidad que había en los mayores y comenzó a realizar una pastoral con ellos, agrupándoles en clubes que les permitía encontrarse, formarse, rezar, divertirse y hacerse visible ante la comunidad. En muchas ocasiones, como pastor, en los encuentros  que tengo con los mayores les animo a que compartan sus experiencias con las nuevas generaciones. Hace unos días les decía que ellos debieran estar presentes en nuestras escuelas y liceos en algunas ocasiones, contando a nuestros niños y jóvenes de su vida de esfuerzo, de su experiencia, como muchas veces sin mayores estudios sacaron adelante familias numerosas, se esforzaron por que sus hijos se formaran, vencieron muchas dificultades sin dejarse  abatir por la dificultades, creo podrían aportar mucho todavía a las nuevas generaciones que contando con tantas posibilidades no siempre saben cómo enfrentar la vida. Cuidemos a nuestros mayores, son un tesoro, no los dejemos solos, visitémoslos, arropémoslos con el cariño, escuchémosles, nos hará bien.