Con María


Domingo 05 de Noviembre, 2017

Durante esta semana los cristianos católicos en chile comenzaremos a vivir el tradicional Mes de María. Durante un mes, tomados de la mano de María profundizaremos en elconocimiento de la Palabra de Dios y nos sentiremos motivados a poder llevar a las obrasaquello que vamos aprendiendo. “muéstrame tu fe sin obras que yo con mis obra temostrare mi fe” nos enseña el apóstol Santiago. María como buena madre, se convierteen una gran educadora de aquellos que por ser creyentes hemos de ser los expertos enhumanidad, y por lo mismo, atentos, acogedores, capaces de enmendar rumbos, de viviren comunión por sobre las diferencias. Este Mes de María, es también una oportunidadpreciosa para prepararnos a la Visita del Papa Francisco en enero. La Visita del Papahemos de prepararla, con la oración, en el cuidado de tantos detalles, pero tambiénconociendo algo más del Papa Francisco y su enseñanza, lo cual nos ayudará a acoger conun corazón abierto lo que él va a decirnos cuando nos visite en nuestra ciudad.En la carta que el Papa escribió acerca de la familia llamada: “Amoris laetitia”, la Alegríadel Amor, cuando habla de las madres dice bellamente:“Las madres son el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta…Sonellas quienes testimonian la belleza de la vida. Sin duda una sociedad sin madres sería unasociedad inhumana, porque las madres saben testimoniar siempre, incluso en los peoresmomentos, la ternura, la entrega, la fuerza moral. Las madres transmiten a menudotambién el sentido más profundo de la práctica religiosa: en las primeras oraciones, en losprimeros gestos de devoción que aprende un niño. Sin las madres, no sólo no habríanuevos fieles, sino que la fe perdería buena parte de su calor sencillo y profundo. Lamadre, que ampara al niño con su ternura y su compasión, le ayuda a despertar laconfianza, a experimentar que el mundo es un lugar bueno que lo recibe, y esto permitedesarrollar una autoestima que favorece la capacidad de intimidad y la empatía”.La vivencia que cada uno ha tenido en su hogar con el amor siempre generoso de lasmadres, la experimentamos los creyentes en la Iglesia, con la presencia amorosa yestimulante de la Virgen, que como discípula nos enseña a escuchar y seguir los paso deJesús y como madre nos protege y ampara en el camino de la vida. Que la Virgen, buenamadre, nos ayude a hacer de nuestra ciudad, región y país, un hogar, donde cada uno sesienta acogido, querido y respetado.