Mandamientos


Lunes 05 de Junio, 2017

Nuestra cultura judeo-cristiana está marcada por la enseñanza y la práctica de los diez mandamientos. Todos desde niños, cual más cuál menos, los hemos conocido; muchos los aprendimos de memoria y procuramos de alguna manera  vivirlos. Los mandamientos son como las señaléticas de los caminos, están ahí para ser respetadas y aunque a veces nos molesten o pensemos que nos coartan, ellas nos aseguran la vida personal y de los demás. Así los mandamientos de la ley de Dios: “los cuales no son una imposición arbitraria de un Señor tirano…hoy como siempre son el único futuro de la familia humana. Salvan al hombre de la fuerza destructora del egoísmo, del odio y de la mentira. Señalan los falsos dioses que lo esclavizan: el amor a sí mismo que excluye a Dios, el afán de poder y de placer que altera el orden de la justicia y degrada nuestra dignidad humana y la de nuestro prójimo”. Los mandamientos no son solo para los que creemos, ellos tienen validez para todos, nos hablan de humanidad y nos invitan a vivirla en plenitud.

En nuestra sociedad vemos que hay un deseo de verdad, de transparencia, se pide coherencia de vida; que bueno que haya horror a la mentira lo que es uno de los mandamientos:  “no dirás falso testimonio ni mentirás”.

Hoy cuando se descubren robos o malversación de fondos, hay un rechazo transversal  a esas conductas. Tenemos claro que no se puede robar, otro de los mandamientos, y que el hacerlo hace daño a las personas y al sociedad. En todo esto estamos de acuerdo creyentes y no creyentes.

Los mandamientos nos invitan también a ser guardianes de la vida, al respeto y cuidado de la familia y en esto parece que no todos estamos de acuerdo, hay voces distintas y leyes que se proponen y que no favorecen el vivir estas enseñanzas; si el mentir y robar hacen daño porque no ver que el pasar por sobre el derecho a la vida y el no cuidar la familia como Dios la quiere nos van a afectar negativamente. Está claro que nosotros podemos construir una sociedad un mundo sin tener presente a Dios, pero está claro también que tarde o temprano ese mundo se volverá contra nosotros mismos. Hoy tememos ante lo que está pasando con el clima, resultado de no que hemos respetado las leyes de la naturaleza, si esto nos hace temer tanto ¿porque no mirar el daño que nos puede hacer el no respetar aquellos mandamientos que están escritos no solo en una tablas de piedra sino en el corazón del ser humano?. Todavía estamos a tiempo de rectificar.