Sembremos esperanza


Lunes 12 de Abril, 2021

Los cristianos hemos celebrado en estos días la victoria de Cristo sobre el mal y la
muerte. Como creyentes hemos de procurar ser testigos de esta verdad y
evangelizadores, es decir hombres y mujeres que llevamos esta buena nueva, a un
mundo que se sabe aquejado por muchas dolencias y temores, ante los cuales los que
creemos sabemos que ellos no tienen la última palabra. Si hay algo que los cristianos
podemos aportar al mundo es la esperanza. En un lejano 1962, cuando en el mundo se
vivían fuertes tensiones, un anciano Papa Juan XXIII decía: “En el presente momento
histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas que,
por obra misma de los hombres, pero más aún por encima de sus mismas intenciones,
se encaminan al cumplimiento de planes superiores e inesperados…”. Sin duda el
mundo pudo luego de esa crisis vivir momentos de unidad y avances nunca antes visto.
Que esas palabras sean proféticas también para el hoy de nuestra historia. Para que
esto se cumpla, todos de alguna manera debemos ser portadores de buenas noticias y
no profetas de desventuras, hemos de ser como dice el Papa Francisco, personas-
cántaros que procuramos dar de beber a otros para que tengan fuerza y sigan
caminando.
En los últimos días vemos que los contagios en nuestra patria por el Covid han subido
enormemente, y en Tarapacá esto es una realidad fuerte que nos ha de inquietar a
todos, y nos ha de llevar a vivir este hoy, con responsabilidad y coraje. Esto ha de
implicar que todos tenemos que colaborar cumpliendo con lo que se nos pide, ayudando
en cuanto podamos y siendo portadores de esperanza y de un mensaje alentador.
Tenemos la esperanza cierta que nos regala el hecho de poder vacunarnos, y todos
podemos hacerlo, ya muchas regiones del mundo quisieran tener lo que nosotros
tenemos y sin embargo como región estamos muy atrasados en cuanto a la meta de
vacunación. Aquí algo podemos hacer: motivemos a quienes no lo han hecho, quitemos
temores a quienes los tienen, llevemos la buena noticia de que la enfermedad se puede
vencer, si cada uno coloca un poco de su parte y acepta con humildad y agradecimiento
lo que se nos ofrece y se nos pide.
Así como los cristianos debemos anunciar la victoria de Cristo, hoy debemos ser los
primeros en aportar con nuestra palabra, testimonio, servicio y ejemplo a que esta
pandemia pueda ser vencida y en esta tarea procurar involucrar a todos para que así el
mundo pueda vislumbrar días no iguales a los de antes de la pandemia, sino mejores,
¡No nos dejemos robar la esperanza, al contrario sembrémosla!