Custodiarnos


Martes 16 de Marzo, 2021

Hace ocho años al Papa Francisco le correspondió asumir como pastor y guía de la Iglesia Católica. En todo este tiempo ha procurado ser un hombre que con su vida, palabra y gestos tiende puentes en una sociedad donde con tanta facilidad se levantan muros que nos separan. Cuando el 19 de marzo del 2013, fiesta de san José, inició oficialmente su pontificado en su homilía hablando de la misión de tan gran santo se explayó en la idea de la vocación de custodiar y custodiarnos, nos decía: “El custodiar es una dimensión humana que corresponde a todos. Custodiar toda la creación, la belleza de la creación…tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en que vivimos. Hemos de custodiar a la gente, preocuparnos por todos, por cada uno, con amor, especialmente de los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Hemos de preocuparnos uno del otro, en la familia: los cónyuges se guardan reciprocante y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Por que hemos de cuidarnos, hemos de vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien… todo está confiado a nuestro cuidado.”. Hoy una de las palabras que nos salen llenas de cariño al despedirnos es. “cuídate”, sí, que bueno que nos lo recordemos, que buen deseo que hemos de acoger y tomar en serio, pero este cuídate ha de llevar también aquello de que deseo cuidarte preocuparme de tu bien, no quiero que te sientas solo, y si en algo andas mal quiero tratar de ayudarte y caminar a tu lado para ayudarte a encontrar los caminos adecuados. Sí, hemos de estar atentos unos a otros, el hermano, el amigo, el compañero ha de importarme y he de sentirme responsable de suerte. Que importante que estemos dispuestos a cuidar, para que esto tan necesaria en el mundo de hoy lo hagamos bien hemos de cuidar de nosotros mismos, hemos de vigilar los sentimientos de nuestro corazón porque de ahí salen las intenciones buenas y malas, las que construyen y las que destruyen.

En el tiempo de pandemia que vivimos, y cuando a pesar de todos los esfuerzos realizados nos cuesta vencer, más que nunca debemos vivir este cuidarnos unos a otros. Junto a las normas que debemos acatar y respetar, ese estar atentos debe llevarnos a la preocupación cercana de quienes pueden estar con más temores, incertidumbres, soledad, vulnerabilidad; junto a las vacunas que nos regalan mucha esperanza hemos de creer en la fuerza de la bondad y la ternura, elementos que sanan heridas y regalan esperanza.

Que ese “Cuídate”, lo asumamos todos no solo como un deseo o una advertencia sino como un compromiso: “te cuido” porque vales y eres importante para mí. Que en este tiempo podamos vivir con más decisión lo que hace ya ocho años el Papa se proponía como proyecto de su pontificado porque si fallamos en la responsabilidad de cuidarnos, entonces gana la destrucción y el corazón se queda árido. Si de verdad nos cuidamos unos a otros, saldremos con más vida, más humanos de esta aflicción.