Muchas Gracias


Lunes 05 de Julio, 2021

Al concluir mi misión pastoral en Iquique por ser trasladado a la diócesis de Rancagua, luego de siete años de servicio en esta tierra y junto a su gente, deseo por este medio que cada quince días me permitió llegar hasta ustedes tratando de iluminar desde la fe y con la Palabra de Dios los hechos que íbamos viviendo, compartir algo de mis sentimientos y agradecer a Dios y a ustedes por este tiempo que hemos podido compartir.

Llegué a Iquique desde Calama donde serví como obispo durante diez años y medio. No conocía mucho de la realidad de Iquique y su gente, pero desde el primer día sentí una acogida por parte de autoridades, la comunidad de la Iglesia y de personas que sin ser de Iglesia ven en ella una Institución importante en la construcción de la sociedad.

Como obispo quise acompañar y animar la labor de mis hermanos sacerdotes, para que junto a ellos y acompañados por diáconos, religiosos y tantos laicos y laicas que trabajan por cultivar el evangelio aquí sembrado hace ya siglos, y que se traduce en tantas expresiones de fe que hacen de esta diócesis algo único, pudiéramos estar muy cercanos a los creyentes y así animarnos unos a otros en el seguimiento del Señor y el amor a la Virgen y a los santos nuestros hermanos mayores. Gracias a todos quienes me ayudaron en esta tarea y a quienes llegaron a compartir esta misión.

Junto al trabajo diario, al igual que a cada Iquiqueño, marcaron mi vida la celebración anual de la Virgen en La Tirana, de San Lorenzo en Tarapacá y las distintas celebraciones patronales en los diferentes pueblos que jalonan esta geografía, marcan el ritmo del año de sus hijos e hijas con sus hermosas expresiones de fe.

Marcó mi vida como obispo, la visita que el 18 de enero del 2018 realizó el Papa Francisco a nuestra ciudad. El hecho de que el Vicario de Cristo, el sucesor de San Pedro nos haya visitado es algo que no podemos olvidar, vino para confortarnos en la fe, animarnos en la esperanza y potenciarnos en la práctica de la caridad. La visita del Papa, sin duda fue un signo de la ternura de Dios para con esta Comunidad. Me alegra que cada año, los Bailes Religiosos recuerden esta visita en la cual la Imagen Bendita de la Viren y del Niño Jesús fueron coronados.

Como la fe se expresa con las obras, la comunidad de la Iglesia siempre procura servir e invita a servir. Muchas son las necesidades que hay a nuestro alrededor y mucha las iniciativas que surgen en las comunidades cristinas para ayudar. Como obispo agradezco la creatividad y generosidad de tantos por llevar alivio en las penas; lo vivimos en el tiempo del terremoto, junto a la gente en los campamentos, en este tiempo con la llegada de migrantes, en diferentes situaciones de dolor. Me ha impactado la generosidad de tantos, adultos y jóvenes que dan y comparten lo que son y tienen y aquí también destaco que mucha de la ayuda que pudimos hacer como Iglesia, fue también posible con la colaboración de autoridades regionales y comunales, como también de empresas que confían en la Iglesia par hacer llegar con prontitud las ayudas necesarias. Que este espíritu de servicio y colaboración pueda fortalecerse.

Por todo lo anterior y por tatas experiencias vividas doy gracias a Dios y a ustedes. Parto llevándolos en mi corazón y confió poder llegar a la zona central llevando en mi interior: el calor y la luz del desierto, el ritmo de los bailes y la música que hacen la vida cantar y el agitar constante del mar que nos invita a trabajar con ilusión y entrega hasta que lleguemos a la playa definitiva.

Muchas gracias por todo, que Dios y la Virgen les bendigan, con cariño su obispo Guillermo.

+Guillermo Vera Soto