Matrimonio


Lunes 07 de Junio, 2021

El señor Presidente en su Cuenta Pública anunció que pondría suma urgencia a la
llamada ley de matrimonio igualitario. La Iglesia, maestra en humanidad, no podía dejar
de levantar su voz y hacer presente con respeto pero con firmeza, lo que ha sido su
enseñanza de siempre y que creemos revelada por Dios e inscrita en lo profundo del
corazón humano, respecto al matrimonio y a la familia y lo manifestó por medio de una
declaración: “ Respecto de esta iniciativa, los que seguimos a Jesucristo como Salvador y
Señor y nos guiamos por su enseñanza, sostenemos la certeza de que el matrimonio
establecido y querido por Dios es sólo entre un varón y una mujer, comunión que gesta
vida y fundamenta la familia. Lo que la Iglesia católica enseña sobre esta materia es
claro y conocido: “la vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del
hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador”. La familia es el “lugar
primario de relaciones interpersonales, célula primera y vital de la sociedad (…) nacida
de la íntima comunión de vida y de amor conyugal fundada sobre el matrimonio entre
un hombre y una mujer”. Que importante es poder clarificar el pensamiento cristiano
católico que muchos en Chile lo tenemos como la norma de nuestro actuar. En el último
tiempo han surgido en medio nuestro corriente de pensamiento e ideologías que
pretenden cambiar lo que ha sido el fundamento base de nuestra sociedad como es el
concepto de matrimonio y familia, ampliándolo a límites extremos que desvirtúan su ser
fundamental. El que la Iglesia proclame con fuerza lo que es su convicción no significa un
desprecio por las personas que piensen o deseen vivir de manera distinta o tengan
opciones diferentes respecto al matrimonio y la familia y es así como proclama que: “ Lo
anterior, en ningún caso contradice la firme convicción de la Iglesia en cuanto a que toda
persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su
dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta”.
Las personas que tienen una mirada distinta respecto a este tema, por mucho tiempo se
vieron como desamparadas legalmente, lo cual podríamos decir que no era justo, pero
la legislación dio pasos que permitieron un reconocimiento en el cual sus derechos
quedaban resguardados, algo que se recordó también en la declaración cuando dice:”
Por lo demás, desde el punto de vista de los derechos de las personas que deciden vivir
juntos, la legislación nacional ha establecido un régimen que ampara jurídicamente su
decisión y le otorga un reconocimiento”. Con todo, como afirma el Papa Francisco: “no
existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las
uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”. Como creyentes
esperamos que esta discusión se pueda llevar con respeto y buscando lo mejor para nuestra
sociedad, la cual necesita contar con familias fuertes. Como Iglesia seguiremos enseñando lo que
creemos y que hemos recibido como un gran tesoro y sería bueno que el Estado pudiera
asegurar cada vez más beneficios y posibilidades de desarrollo que ayuden a que los jóvenes
quieran construir familia basada en el matrimonio como siempre lo hemos conocido. ¡Familias
cristianas, proclamen y vivan el Evangelio de la Familia!.