En todo Caridad


Lunes 24 de Mayo, 2021

Hace una semana pudimos acudir a elegir nuestras autoridades regionales y
comunales y junto a ellos a quienes nos van a representar en la delicada tarea de
escribir la nueva Constitución de nuestro país. Vivimos una jornada eleccionaria
tranquila, en orden, aunque no con la participación que se espera en procesos de
tanta importancia. Con todo, ya sabemos quiénes tendrán la importante misión de
cuidar de los interese de nuestras respectivas comunas y también quienes nos
representarán en la Asamblea Constituyente. Pedimos que todos y todas quienes
han sido elegidos puedan con sabiduría cumplir la misión que se le ha
encomendado. Quisiéramos que ellos puedan tener un espíritu de familia,
pensemos en la de cada uno de nosotros, esa familia donde nos queremos y
cuidamos a pesar de nuestras diferencias. En ellas, el hecho que compartamos
ADN no significa que necesariamente animemos al mismo equipo, estemos de
acuerdo en asuntos de política, tengamos la misma opinión o compartamos las
mismas prioridades. Sin embargo, como familia, tratamos de apoyarnos unos a
otros, de escucharnos profundamente y de hablarnos con caridad.
Así como tratamos que esto sea cierto en cada una de nuestras familias, también
lo quisiéramos en nuestras autoridades que están llamadas a trabajar por el bien
de una comunidad a pesar de sus legítimas diferencias. La caridad tendría que ser
un sello entre ellos y que pudiéramos verlos unidos y no cómo se critican o cómo
se condenan. Esto para nuestras autoridades comunales.
Con respecto a quienes tendrán la delicada tarea de escribir la Constitución, en
nuestra región y en el país, representan a diferentes líneas de pensamiento, cómo
quisiéremos verlos dialogando, es decir sabiendo escucharse y sabiendo colocar
con fuerza, pero con respeto sus puntos de vista
San Agustín, que fue un gran teólogo y obispo, percibió el primado de la caridad
y enseñó a los suyos “En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; en todo,
caridad “. Estoy convencido de que, si logramos cultivar la virtud de la caridad,
todo podría fluir con tranquilidad en nuestra sociedad. Para los que creemos, esto
no es sólo cosa de la voluntad, aunque una buena disposición siempre es
necesaria, sino que también es un don de Dios que hemos de pedir tanto para
nosotros como en este caso para quienes nos representan. Como obispo aseguro
mi oración para todos ellos y pido que los creyentes a diario pidamos esa virtud
de la caridad para que cada uno pueda aportar con ella al entendimiento entre
todos, y para que quienes han sido llamados a un servicio en medio de la
comunidad puedan contando con ella, saber encontrar caminos de unidad,
progreso y paz para todos