Cuaresma


Martes 16 de Febrero, 2021

La solemnidad más importante que celebramos los cristianos es cuando cada año en Semana Santa, revivimos los misterios de la muerte resurrección del Señor, acontecimiento que llamamos el Misterio Pascual. Esta solemnidad, la hacemos preceder con una preparación: Cuaresma, y que vamos a iniciar este 17 de febrero en el llamado Miércoles de Ceniza. Durante 40 días los creyentes queremos acompañar de manera especial a Jesús, escuchar su palabra y poder contemplar con ojos admirados lo que él hizo por nosotros y por nuestra salvación.

Los que creemos en Jesús, hemos de desear parecernos a él, tener sus mismos sentimientos y tratar de realizar sus mismos gestos y obras, para que, así como nosotros tenemos esperanza poder llevarla a los demás. En una plegaria que rezamos le decimos al Señor: “danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspíranos la palabra y el gesto oportuno, ante el hermano que sufre y está desamparado, haz que los sirvamos con sinceridad siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo”, por eso en este tiempo de cuaresma somos invitados, a que el bien que hemos de hacer siempre, en este tiempo lo hagamos con especial dedicación. En Cuaresma, nos dice el Papa “estemos más atentos a decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan, en lugar de palabras que humillan, entristecen, irritan, desprecian”.

Como obispo en Iquique les invito hermanos y hermanas a que iniciemos el camino de la cuaresma con renovados bríos, mantengamos la fe en alto y que la esperanza nos regale estar firmes en medio del temporal que ha significado la pandemia, estemos atentos unos a otros, cuidémonos, velemos por los mayores, seamos responsables en nuestro actuar, acudamos a vacunarnos cuando nos corresponda; de todas estar formas ayudemos a que juntos podamos vencer la adversidad, de la cual tenemos que salir fortalecidos y con una mirada nueva de la vida.

Les animo también a que así como velamos por nosotros, a que estemos atentos ante la realidad de la migración que entre nosotros se ha convertido en una urgencia humanitaria ante la cual también debemos hacer algo. Agradezco y les felicito por tantos gestos de caridad que en este tiempo han surgido de sus corazones de creyentes y de tanta gente de buena voluntad. Que en cuaresma los gestos de caridad se multipliquen y regalen esperanza a quienes tanto lo necesitan. Pidamos para que nuestras autoridades con sabiduría y prudencia puedan manejar esta situación y que se pueda conjugar el ordenamiento de la migración con la característica que Chile y los chilenos no perder, de ser acogedores con quienes buscan entre nosotros una nueva esperanza.

Iniciemos la Cuaresma, con deseos de mayor interioridad, silencio y oración para escuchar a Dios, pero a la vez con un una mirada despierta y un oído atento para poder servir mejor a los hermanos.

Dios bendiga este camino de la Cuaresma que nos lleva a una nueva vida en la Resurrección.