Cuidémonos


Lunes 04 de Enero, 2021

En el año que acaba de terminar, como humanidad hemos llorado, nos hemos sentido frágiles, pequeños, el temor nos invadió, la muerte golpeó fuerte muy cerca de todos, no ha sido fácil, pero con todo en medio de tanta incertidumbre hemos visto luces brillar y en medio de la oscuridad hemos aprendido que solo juntos podemos avanzar hacia la nueva normalidad que deseamos. En medio de la pandemia hemos aprendido como nos enseña el Papa Francisco que: “nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes, corrientemente olvidadas, que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show. Pero, sin lugar a dudas están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros, enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadores, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos, pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos, abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos”.  Sí en medio de las dificultades muchos hermanos y hermanas han trabajado por mantener en alto la esperanza porque confiaban en Dios porque creían en la fortaleza del ser humano y en su capacidad de vencer la adversidad; que en con este espíritu podamos continuar.

Hoy, nosotros, hemos vuelo a un estado de cuarentena; sin duda es algo que no nos gusta, pero la realidad del recuerdo de los que murieron, del sufrimiento de los que vencieron la enfermedad, y el alto número actual de contagios, nos ha de llevar a tomar este doloroso paso con responsabilidad y reciedumbre. Quiera Dios que podamos salir pronto y avanzar en este proceso. No podemos olvidar que, aunque hay signos de esperanza, en concreto con la vacuna que se comienza a administrar, no podremos estar seguros hasta que un número alto de la población la haya recibido, y eso, a pesar de los esfuerzos realizados, será dentro de un tiempo. Nuestra tarea ha de ser seguir cuidándonos y cuidando a los demás, seamos fuertes, pacientes, un poco más humildes y fraternos, contribuyamos a una cultura del cuidado y así erradicar la cultura de la indiferencia, el rechazo y la confrontación. Iniciemos este año con confianza en Dios que no abandona, pero colocando todo de nuestra parte para que podamos crecer en humanidad y fraternidad y juntos podamos vencer.

¡Que nuestras penas tengan recompensa, que haya esperanza para nuestro futuro!

Termino con aquellas palabras que el mismo Dios encargó a Moisés para bendecir a su pueblo:

Que el Señor te bendiga y te proteja; Que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad; Que el Señor te mire con amor y te conceda la paz. AMEN