Fortaleza en la Pandemia


Domingo 28 de Junio, 2020

En los tiempos difíciles que vivimos muchas veces hablamos de que se necesita fortaleza para enfrentarlos; vemos también a nuestro alrededor muchos ejemplos de ella en la vida de tantos hermanos que sirven con gran generosidad. Pero, ¿qué es la fortaleza?: En el catecismo aprendimos que la fortaleza es una de las cuatro virtudes cardinales, es decir una virtud fundamental para la vida y que hace que, con una actitud firme, estable del entendimiento y la voluntad podamos regular nuestros actos. La fortaleza es la virtud que hace al hombre intrépido frente a cualquier peligro y prueba de la vida, a las que desafía sin miedo y enfrenta con valor. Propio de la fortaleza es el resistir, algo que sin duda no es fácil, cuando contamos sólo con nuestras propias fuerzas. La fortaleza de cada día exige muchas veces vencer los propios caprichos, el egoísmo y la comodidad. Somos fuertes si amamos. La virtud de la fortaleza se halla en el medio justo entre la cobardía, o temor desordenado, que inclina a la fuga ante el dolor y los peligros, y la temeridad, que sale al encuentro del peligro o se lanza ciegamente a empresa difíciles, por soberbia, vanagloria, presunción o necedad. Cuánta de esta virtud se necesita en quienes deben tomar decisiones y trabajan en medio de la pandemia, al igual que: cuánta de esta virtud se debe tener en la ciudadanía entera para obedecer lo que se nos pide, ser humildes y sencillos para realizar aquello que nos puede costar pero que sabemos es necesario para contribuir al bien de todos.

Con respecto a la fortaleza que resiste, aguanta, ella exige la paciencia y la grandeza de alma, que nos sostienen en medio de la tristeza y los peligros, a este respecto no podemos dejar de destacar el trabajo que en medio nuestro van realizando tantos hermanos y hermanas que desde su vocación y servicio no han descansado en estos largos meses, guiando a la comunidad, atendiendo a los enfermos y en los distintos servicios que hacen posible que la mayoría de nosotros podamos continuar nuestra vida. Todos y todas ellas son sin duda personas con grandeza de alma saben arrostrar el dolor y el mal de esta pandemia llevando así esperanza y mostrando lo mejor del ser humano, para todos ellos nuestro agradecimiento y oración.

 En la vivencia de la fortaleza también es necesaria la paciencia y la constancia que ayudan a luchar, sin ceder al cansancio, al desánimo. Para los que creemos, la fortaleza como toda virtud, es un don que hemos de pedir a Dios con insistencia, porque sabemos que con ella podremos enfrentar mejor la vida personal y ayudaremos a una mejor convivencia entre todos. Pidamos para nosotros y para los demás, la virtud de la fortaleza ella nos hará más rectos y responsables en nuestro actuar y perseverantes en el bien que nunca se cansa ni desanima. La fortaleza, y con ella la perseverancia, nos llevan a siempre querer levantarnos y esto ahora lo necesitamos más que nunca.