Generosidad


Lunes 25 de Mayo, 2020

La generosidad es la virtud de las almas grandes, que encuentran su mejor retribución en el haber dado. En el momento que nos toca vivir, son muchas las personas que van manifestando que esta virtud está presente en sus vidas y con ella van aportando al bien de los demás de una manera sorprendente. Cómo no reconocer el esfuerzo de todo el personal de salud que trabajan hasta el agotamiento, junto a ellos tantos servicios que permiten que la vida pueda continuar con cierta tranquilidad y seguridad: la entrega de nuestras autoridades, quienes trabajan en el comercio, quienes limpian nuestras ciudades, quienes resguardan nuestra seguridad, y tantos otros servicios necesarios para todos etc., esto no lo podemos olvidar y saber agradecer. Pero junto a quienes sirven cumpliendo su misión y vocación, aparece hoy con fuerza la generosidad de tanta gente que con creatividad busca ayudar, surgen las ayudas de empresas y empresarios, de instituciones, de Iglesias, y también la ayuda de personas anónimas, la mayoría de las veces con pocos medios, pero con muchas ganas de aportar; hombres y mujeres, adultos y jóvenes que ante una necesidad no pasan de largo sino que se lanzan a servir: comedores, ollas comunes, servicio a mayores, recolección de alimentos, y lo hacen con la convicción que juntando muchos pocos se logra harto y logran sobre todo hacer crecer en solidaridad, en que todos nos sintamos ayudando, que no nos es indiferente el sufrimiento de los demás y todo esto produce alegría y paz y nos da esperanza, sin duda sentimientos que a todos vienen bien en estos días. El Señor Jesús dijo: “más alegría hay en el dar que en el recibir”. El dar, el entregarse ensancha el corazón y lo hace con más capacidad de amar. Cuanto más damo, más nos enriquecemos interiormente.

 Junto a la generosidad que brota para servir a quienes la pandemia ha empobrecido ha de estar también la generosidad en nuestros propios hogares y familias en estos días de encierro que hemos de respetar por nuestro bien y el de los  demás, son días no fáciles en que nos hará muy bien entre nosotros: saber olvidar con prontitud los pequeños agravios que se producen en la convivencia diaria; saber sonreír y hacer la vida más amable a los demás, aunque se estén padeciendo contradicciones; adelantarse con los servicios menos agradables, perdonar con prontitud, aceptar a los demás como son, tener presente los pequeños detalles… En este tiempo de pandemia en que hemos de cuidarnos para no contagiarnos de la enfermedad sí hemos de querer contagiarnos todos del buen espíritu de la generosidad, este sanará nuestras almas y nos hará no perder de vista que en medio de la oscuridad brilla la grandeza del ser humano que en la adversidad es capaz de crecer en humanidad. Hay mucha necesidad, quién puede dudarlo, pero que hay mucha generosidad y creatividad también, que sepamos verlo y colaborar, nos hará bien y esto nos de esperanza.