Todos Contamos


Lunes 28 de Septiembre, 2020

Ayer, en el último domingo de septiembre, los cristianos católicos de nuestro país, hemos rezado por Chile, nuestra amada Patria. Chile es para nosotros don y tarea, por eso comparto con ustedes algo de lo que reflexionábamos en el Te Deum, ahí decía: Chile   sabe en su historia de momentos difíciles ante los cuales se ha sobrepuesto; situaciones duras, dolorosas a las cuales la naturaleza o nuestros egoísmos nos han enfrentado, pero del dolor y la contrariedad ha surgido fuerza, trabajo y generosidad para levantarnos. Hoy necesitamos de ese coraje. En el evangelio, Jesús nos habla de un señor, propietario de una viña, que salió muy de mañana a buscar trabajadores, acordó con ellos su paga, luego salió a media mañana, a medio día, a media tarde, y al caer el sol y siempre encontró gente sin hacer nada, a los cuales invitaba a trabajar a su viña, que era grande y necesitaba de muchos operarios, todos los invitados aceptaron

Pienso que en esta gran viña que es Chile, todos hemos de sentir nuestra cuota de responsabilidad al trabajar por su grandeza. En la tarea que tenemos por delante nadie puede abstenerse o no sentirse convocado. Hoy hemos de trabajar por Chile, tratando juntos de vencer la pandemia con el cuidado y responsabilidad que se nos pide. Preocupándonos unos de otros. Por el Chile que queremos trabajemos: Llevando una vida sobria. Siendo fuertes en la adversidad. Procurando ayudar y servir a quien lo necesite siendo solidarios. Cuidando los trabajos, creando nuevos. Los jóvenes estudiando, y todos preocupándonos de nuestros niños y mayores, etc.

En las próximas semanas estamos convocados a un plebiscito, del cual hemos de participar con responsabilidad. Se nos invita a soñar el Chile que queremos construir, lo importante es que ese sueño tenga raíces en nuestra historia y en nuestra fe; una historia que hemos de reconocer, y en el cual Dios ha estado presente, no en vanos por generaciones hemos cantado: a Dios queremos en nuestras leyes en las escuelas y en el hogar, que esto no se nos olvide. Chile es un libro que por siglos se viene escribiendo con trabajo, esfuerzo, encuentros, desencuentros, avances, retrocesos; aprendiendo de nuestro presente y pasado, que hoy las manos de todos podamos seguir escribiendo esta historia para el bien de esta y de las nuevas generaciones. Que el Chile que queremos sea grande en el respeto a la vida, en familias fuertes, en padres comprometidos con la formación valórica de sus hijos, en el respeto y aceptación de todos, en la fortaleza y la sobriedad de vida, en el espíritu de acogida, en el compromiso por el cuidado de la creación, que Chile sea grande en justicia, equidad y oportunidad para todos.

Dios bendiga a Chile, la Virgen María del Carmen sea nuestro amparo.