Fiestas Patrias


Lunes 14 de Septiembre, 2020

Estamos iniciando la semana en la que celebraremos un año más de nuestra querida Patria.

Para un creyente no es de menos importancia el haber nacido en esta u otra nación. Jesús Nuestro Señor, amó su tierra, su gente, participó de las costumbres de su pueblo, se alegró y lloró por los suyos, asimismo ha de ser la actitud de nosotros chilenos frente a nuestro querido país.

Chile es para cada uno de nosotros un gran regalo y un gran desafío. Entre los desafíos que tenemos siempre por delante es procurar vivir en una nación de paz.

Esta última, será siempre una tarea en la que debemos trabajar, y esta no se logra si no se asegura el bien de las personas, por eso es un desafío para nuestro país el lograr una mayor justicia social. Hay un salmo de la biblia que reza: “la justicia y la paz se besan”, es decir, la una va junto a la otra. Con todo, el bien de un pueblo no se puede medir sólo con los parámetros económicos; hemos de mirar también los valores que ese pueblo sustenta y que pueden otorgarle una verdadera calidad de vida.

Al mirar nuestra patria más allá de la realidad de la pandemia que nos ha afligido este año, sin duda vemos que ha logrado grandes avances, con todo, tenemos que preguntarnos si hemos logrado ser más felices… Con facilidad nos damos cuenta que no es así. No somos más felices, porque el progreso y el bienestar no han llegado a todos como quisiéramos (la pandemia ha puesto de manifiesto realidades duras que queríamos ignorar o no supimos ver), también nos damos cuenta que el afán frenético por trabajar y alcanzar mayores beneficios nos ha llevado en muchos casos a descuidarnos de la vida familiar y de amistad, lo que ciertamente le quita a la vida un gran sabor.

La grandeza de nuestra nación es un desafío para todos. Cada uno ha de aportar lo suyo. Cuando construimos una familia sólida, cuando trabajamos con honradez, cuando nos preocupamos de los más pobres, cuando desarrollamos los talentos que tenemos, cuando estudiamos pensando servir, cuando la fe nos mueve a actuar consecuentemente, estamos contribuyendo a que la paz sea una realidad y a que la grandeza de Chile no sea sólo materia de discursos, sino, una realidad que todos podemos gozar. Por delante tenemos un plebiscito y quizá la redacción de una nueva Constitución, donde es importante que en ella se pueda plasmar el sueño posible de una nación que progrese en paz y justicia, donde la gente sea mas feliz, donde la esperanza no esté puesta solo en el esfuerzo humano, sino que hunda sus raíces en la Palabra de Dios que quiere ser lámpara para nuestros pasos, luz en nuestro caminar. Así lo quisieron los Padres de la Patria y nuestros mayores que a voz en cuello cantaban: A Dios queremos en nuestras leyes, en las escuelas en el hogar.

En el cumpleaños de Chile, el 18 de septiembre unámonos en oración a las 10 horas en el Te Deum de Iquique transmitido por las redes sociales y por la televisión de nuestra ciudad donde pediremos que Dios bendiga a cada hijo e hija de esta tierra, para que podamos cumplir la tarea de hacer de esta tierra la copia feliz del edén.