FIESTA


Lunes 20 de Julio, 2020

El ser humano desde siempre ha buscado tener en medio de sus actividades algunos tiempos especiales en los cuales alegrarse y celebrar. Son las Fiestas que marcan sus vidas con aquellos momentos de encuentro, de agradecimiento, de mirar la vida con ojos nuevos, son tiempos que hacen renacer la esperanza. En nuestra región y de manera especial en los pueblos del interior el hacer fiesta es algo constitutivo de su cultura, la fiesta es el lugar del encuentro donde todos están invitados. En esas fiestas la figura del Alférez es fundamental, es aquella persona o familia que trabaja con alegría y generosidad para que todos puedan celebrar, son los que ofrecen la comida, la bebida, la música y el baile, son aquellos que tiene su alegría en hacer a otros felices. El alférez en los días de fiesta se sacrifica por los demás, en esas fiestas todos han de sentirse invitados, no se necesita una tarjeta especial de invitación. Sólo necesitas participar e incluirte en el gozo de todos, todos han de celebrar.

En la Iglesia, el sentido de Fiesta es fundamental, para los cristianos el motivo de nuestro gozo está en Cristo Resucitado, por eso la Fiesta principal es la Pascua, de la cual salen destellos para todas las otras celebraciones. El cristiano necesita reunirse en comunidad y ahí expresar su fe.

En medio nuestro la Fiesta de la Virgen del Carmen en La Tirana, ese acontecimiento que acabamos de celebrar, es el lugar y el momento donde el creyente se vuelve a encender en la fe, la esperanza y el amor. es el acontecimiento esperado del año, que permite hacer un alto en el claroscuro de la lo cotidiano y tener un espacio para llenarse de luz. En la Tirana, el creyente experimenta con fuerza el sentirse acogido y amado, sin duda dos elementos fundamentales en la vida de las personas que le dan seguridad. En La Tirana, el peregrino se sabe hijo amado, sabe que la mirada de Dios y de la Virgen, la primera redimida y salvada, son para él; en medio de toda una multitud cada uno se sabe único y valioso, se sabe escuchado y eso hace brotar lágrimas y regala esperanza y todo esto no solo como un sentimiento hermoso sino como una experiencia vital. En La Tirana, el cansado recobra fuerzas, la esperanza se hace cercana, la fe regala seguridad. Sin duda la Fiesta en La Tirana renueva el alma.

Este año, la pandemia que nos azota, nos impidió subir al Santuario, pero no nos impidió celebrar. Los peregrinos hoy más que nunca necesitábamos encontrarnos con la Madre y sabernos hijos, por eso la ciudad se vio adornada con banderas y banderines, con altares y con luces, sus aires escucharon oraciones y música y a las 0:00 horas del 16, luces de colores iluminaron el cielo; los hijos sabían una vez más que no estaban solos y que es justo agradecer y volver la mirada al cielo de donde esperamos siempre nos venga el auxilio, la fuerza y la bendición que necesitamos. Hicimos Fiesta, con orden y responsabilidad como convenía, con pena, pero con esperanza sabiendo que somos un pueblo que camina no abandonado a su suerte sino con la confianza que contando con la ayuda de Dios y la Virgen y con espíritu responsablemente fraterno venceremos el mal que nos aflige. Una vez más la Fiesta nos hizo renacer y nos regaló fuerza paras seguir esperando.