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En la Diócesis de Iquique
Miles de devotos permanecieron de pie ante la Cruz para festejar a la Virgen del Carmen
16 de Julio, 2009
Con sentimientos encontrados, los fieles y devotos de la Virgen del Carmen celebraron las vísperas en su honor, en Iquique, Alto Hospicio, Pozo Almonte, Pica y Mamiña.

La pena y el dolor por la suspensión de la Fiesta Grande en La Tirana, se hizo sentir con fuerza anoche en cada una de las eucaristías que fueron celebradas en nuestra diócesis. Sin embargo, también hubo alegría, gozo y mucho festejo porque, si bien de una manera distinta, los fieles pudieron celebrar unidos y en comunión a la Reina del Tamarugal. Fue el sentir de los peregrinos que llegaron hasta los templos a festejar el 15 de julio y esperar el Día de la Virgen del Carmen.
A la medianoche, de manera simultanea, los medios televisivos y radiales, además de cada uno de los lugares de la celebración en la diócesis, transmitieron el mensaje del Obispo de Iquique, quien señaló que "esta noche es profundamente especial, estamos celebrando de otra manera, no hemos podido acudir al santuario, a todos nos ha dolido, pero estamos de pie. Los cristianos siempre estamos de pie, imitando a la Virgen Santísima que estuvo de pie ante la cruz, ante el dolor y el sufrimiento".
También añadió que es una oportunidad muy grande para darse cuenta de lo que se tiene, porque, precisamente al no tenerlo, se toma mayor conciencia "que es una fiesta que marca el alma, que marca la vida, que nos recrea en nuestra identidad y nos permite ser profundamente creyentes".
"Estamos reunidos para invocar a la Madre del Cielo. Esta noche estamos en vigilia, en espera de la llegada de este día que marca el corazón de un país y la identidad del norte. Desde aquí saludamos a la Madre del Carmelo. Se preguntaba Isabel en el Evangelio: ¿quien soy yo para que la Madre del Señor venga a visitarme?. Nosotros, sus pequeños hijos, no hemos podido ir a su casa, pero ella ha venido, como lo hace todos los días, con su regalo de amistad, de maternidad y su bendición de Madre".
La Virgen, es una Estrella que nunca deja de brillar, añadió, "y más hermosamente brilla cuando estamos en la tristeza, en el dolor, en la oscuridad. Es la Madre del Señor que nos consuela, que nos anima y que nos dice: permanece de pie ante la cruz, y que nos vuelve a invitar: escucha a mi Hijo, siéntate permanentemente a su mesa, yo estoy contigo, no temas, soy tu madre".

El Itinerario de la Virgen Peregrina
Las emociones, los vítores, lágrimas y los aplausos no se hicieron esperar en todos y cada uno de los lugares de celebración que la imagen peregrina o representante, visitó junto al Obispo en Iquique y Alto Hospicio. Las manos, pañuelos, globos eran alzados hacia la Carmelita como signo de bienvenida, de gozo y de esperanza.
Por alrededor de 15 minutos en los 7 lugares que recorrió, los bailes religiosos y demás peregrinos, entonaron dos cantos de alabanza a la Virgen y elevaron sus plegarias con el fervor propio de esta parte del norte grande de Chile.
También, los bombos, platillos, trompeta y demás instrumentos se hicieron sentir y los estandartes de los bailes religiosos se agitaron para despedir de su breve, pero hermosa vista a la Reina del Tamarugal.
Durante el transcurso del recorrido, el cual se había programado de manera reservada, muchos fieles comenzaron también a acompañar en sus vehículos el itinerario de la imagen peregrina, y otros tantos, le saludaban desde sus hogares, desde la calle, al pasar de la comitiva.

Las Vísperas en Hogar San Vicente de Paúl
Si bien el obispo de Iquique no presidió ninguna de las celebraciones masivas de las vísperas, con el objetivo de que ninguna de ellas fuera más importante que otra, sin embargo, monseñor Marco Ordenes celebró la eucaristía de espera del día de la Virgen de manera privada y con una asamblea reducida, acompañado de la imagen peregrina, y junto a los abuelitos y hermanas del Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl.
Así, sin la danza festiva de los Bailes Religiosos, sin el sonido de los platillos y los instrumentos de viento, la sobriedad y el silencio de este hogar que es atendido por las Hermanas de la Caridad vivió dicha celebración.
De esta manera, muy emocionado y aún con dolor por la suspensión de la Fiesta Grande, el Pastor en su homilía dijo que este día es una llamado al silencio, "a contemplar el misterio de Dios, en la realidad que nos toca. Al escuchar el Evangelio, este regalo en la cruz que hace el señor: Hijo ahí tienes a tu Madre, nos obsequia a la Madre para que nos acompañe a nosotros en nuestra propia cruz".
"Dice en la carta a los Hebreos que el hijo aprendió la obediencia a través del sufrimiento. Ese es el desafío de los cristianos: aprender la obediencia a través del sufrimiento y ¿qué significa obedecer?, significa aceptar la voluntad de Dios. Cuando la voluntad de Dios me agrada y coincide con la mía, resulta muy fácil obedecer, pero cuando la voluntad de Dios es tan distinta a lo que yo quiero, ahí entonces se prueba con sufrimiento la obediencia", añadió.
De esta manera, aseguró el Obispo de Iquique, "probó su obediencia la Santísima Virgen, porque Ella al pie de la Cruz, obedece, es una voluntad distinta a la suya y sin embargo se abrazó a esa realidad que le tocó. Esa realidad que ninguna madre quiere abrazar, pero que la Madre de Señor lo hizo porque sabe que por ahí, por ese dolor pasa Dios".
Asi mismo, "es lo que nos ocurre a nosotros. Yo se que el Señor está pasando por esta situación que nos toca vivir hoy, que nos duele en el alma, que ha generado tantos conflictos, y se que Dios esta pasando por el conflicto, por el dolor, por todas las cosas que estamos experimentando hoy, entonces ¿Qué debemos hacer? ¿Arrancar de la cruz o abrazarla?. Se trata de abrazar o no el drama de la vida cotidiana, esa es la cruz. Nos dice Dios: abrásame ahora y aquí, en tu realidad, en tus conflictos, en tus dolores, en la muerte de tu hijo. Hijo ahí esta tu Madre, ella es el consuelo en todos los momentos de la vida".
Al finalizar la eucaristía la asamblea, junto al Pastor y a los pies de la imagen peregrina, le cantaron al ritmo de las palmas y un bombo que la Hermana Petra Naila, tocó muy oportuna y alegremente.
Inmediatamente después los Centinelas sacaron a la Virgen Representante, para ponerla en la camioneta que la llevaría a recorrer Alto Hospicio e Iquique, saludando a los hijos que la esperaban con devoción en los diversos puntos de la ciudad.



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