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Celebran eucaristía de envío para Ministros Extraordinarios de Comunión en la Catedral de Iquique
15 de Octubre, 2018
Con una catedral repleta, se celebró la ceremonia de envío de 180 ministros extraordinario de comunión de la Diócesis de Iquique en la catedral de la ciudad. La eucaristía fue presidida por Monseñor Guillermo Vera Soto.

Comunidades de Iquique, Alto Hospicio, Pica, Pozo Almonte y Huara, se reunieron a eso del medio día para bendecir a los nuevos ministros de cada parroquia, y a su vez renovar el compromiso de quienes ya poseían este título de Ministros Extraordinario de Comunión.

 Al comenzar la celebración eucarística, a cada ministro, se le hizo entrega de una cruz que simbolizaba este nuevo inicio de servicio. Presenciado por más de 10 sacerdotes perecientes a la diócesis de Iquique.

Monseñor Guillermo Vera, por su lado, comenzaba dando las gracias a cada uno de los presentes por asistir y acompañar a los ministros en este nuevo desafío de evangelización. Recalcando que cada uno de ellos serán portadores de mismísimo Dios, entregándolos a familias, enfermos y a quienes más lo necesitan.

Siguiendo la misma línea, Monseñor entregó en su mensaje de palabras de aliento y motivación a quienes hoy estarían siendo enviados a entregar a Cristo tanto en Misas, hospitales, cárceles, hogares, y entre tantos otros lugares donde haga falta la presencia de Dios. “Reciban este ministerio, reciban este encargo de la iglesia, organícense los días, las horas que van a visitar gente, y que, en Iquique, Alto Hospicio, y nuestros pueblos, con 180 ministros de la Santa Comunión, nuestros ancianos y enfermos puedan recibir a Cristo Sacramentado. Salgan en a realizar este servicio en el nombre del Señor, y siéntete contento de llevar en tus manos a ese que es más grande Salomón, que es más grande de lo que podemos imaginar. Porque tú y yo, en nuestra pequeñez podemos llevar y entregar al mismo Dios”. Comentó Monseñor Vera en su homilía.

Posterior a ello, se procedió a realizar el envío de los ministros bajo la presencia del Vicario judicial, Franklin Luza Zañartu, quien leía el acta donde se oficializaba la aceptación de Monseñor Guillermo Vera, para estos 180 Ministros extraordinarios de la Comunión que servirán en sus comunidades y lugares donde sean requeridos.

Al finalizar la ceremonia, y bajo el alero de nuestra madre María, se bendijeron las cruces y a los ministros presentes en el lugar, para comenzar con este nuevo proceso de evangelización.

Ministros Extraordinarios de Comunión

En muchas ocasiones, cuando asistimos a la misa dominical nos hemos topado con el curioso fenómeno de ver una larga fila en el momento de la comunión. Algunos laicos, hombres o mujeres, se acercan al sacerdote para ayudarlo a repartir la comunión. Donde también en occisiones los vemos visitando hogares para entregar a Cristo. Pero, ¿quiénes serán esas personas? ¿Es correcto lo que hacen? ¿Puedo yo ayudar de la misma manera?

Esas personas son los así llamados ministros extraordinarios de la sagrada Comunión. Es un ministerio laical contemplado en la Iglesia Católica y estipulado en el Canon 230, párrafo tercero del Derecho Canónico que dice: “Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada Comunión según la prescripción del derecho”. Y en el canon siguiente (231) establece que para ejercer este ministerio laical se requiere de la debida formación, conciencia y generosidad.

De esta manera los laicos pueden ayudar en una forma activa a los párrocos en la distribución de la Comunión, tanto en la misa como fuera de ella.

Para la constitución de este ministerio se requiere la existencia de una necesidad dentro de la Iglesia. ¿Cuál es esa necesidad? El documento pontificio “Immensae caritatis” del 23 de enero establece específicamente los casos en que la Iglesia considera que existe esa necesidad y son los siguientes:

a) Que no haya sacerdote, diácono o acólito que pueda repartir la comunión.

b) Que habiéndolos, no puedan administrar la comunión por impedírselo otro ministerio pastoral, o la falta de salud o la edad avanzada.

c) Que sean tantos fieles los que pidan la comunión que sería preciso alargar demasiado la Misa o la distribución de la comunión fuera de ella.

d) Personas con discapacidad, alguna enfermedad de proporción, o dificultad que les impida participar de la Santa Misa, los ministros podrán dirigirse hacia el lugar donde se les requiera para entregar a Cristo Sacramentado.

Extracto de Catholic.net

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