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Te Deum Ecuménico en la Catedral de Iquique
18 de Septiembre, 2018
Con presencia de las autoridades, la celebración litúrgica fue presidida por Mons. Guillermo Vera Soto en la Catedral de Iquique en horas de esta mañana.

“Los 208 años de historia de libertad de nuestra Patria, nos lleva a Comprometernos ante el altar del Señor a Seguir trabajando por la grandeza de Chile y el bienestar de todos los chilenos”. Con estas palabras, a las 10:00 horas, se daba inicio a la celebración litúrgica de acción de gracias por nuestro país, en la Catedral de Iquique.

Autoridades como el Intendente de la Región de Tarapacá, Miguel Ángel Quezada; el alcalde de Iquique, Mauricio Soria; Gobernadores, Diputados y el Senador de nuestra región, entre otros. Se hicieron parte de esta celebración encabezada por el obispo de Diócesis de Iquique, Guillermo Vera.

En el inicio de esta ceremonia, y tras los ritos iniciales de acto penitenciario, la palabra de Dios resonó en los corazones de los presentes con la oración del salmo 99, para posterior a ello, escuchar el Santo Evangelio.

En el mensaje hacía la patria entregado por el obispo Guillermo Vera Soto, comenzó dando gracias a los presentes al venir a orar por nuestro país, recordándonos que todos somos hijos de esta misma tierra. “Aquí estamos los hijos e hijas de esta tierra que la llamamos la copia feliz del edén, pero esa verdad no ha de ser solo por la belleza de su naturaleza sino sobre todo por la nobleza de su gente que procura con su trabajo el progreso y la paz”. Comentó.

Homilía Te Deum 2018

Muy queridos hermanos y hermanas: al celebrar un aniversario más de nuestra querida Patria, la fe nos convoca en este templo catedral para alabar y bendecir al Señor de la vida y de la historia, que nos llamó a la existencia y nos confía la construcción de nuestro mundo.

Aquí estamos, hombres y mujeres, que, en nuestros diversos cargos y responsabilidades, somos llamados a servir, para que otros tengan vida y esperanza. Aquí estamos los hijos e hijas de esta tierra que la llamamos la copia feliz del edén, pero esa verdad no ha de ser solo por la belleza de su naturaleza sino sobre todo por la nobleza de su gente que procura con su trabajo el progreso y la paz. Sí, en la hermosura de la creación que nos rodea, vemos la mano del creador y artista divino, que al crear llenó de colores nuestro desierto, de riquezas las entrañas de esta tierra, hizo pródigo el mar, y generosa las pampas y quebradas. Pero, sobre todo, la huella del creador se manifiesta en el corazón de los hombres y mujeres que habitan esta tierra y que se sienten llamados a contribuir con su ingenio y trabajo al proyecto de la creación y los que miramos a Cristo como el salvador y hombre nuevo a reproducir sus gestos y palabras que siempre reaniman y dan esperanza.

Como creyentes, acabamos de escuchar la Palabra de Dios. En ella el apóstol nos invitaba a saber vivir y actuar como un cuerpo. Así como el cuerpo tiene muchos miembros donde cada uno cumpliendo su  función aporta al bien de todo el conjunto, así también cada uno de nosotros, en el lugar y con la tarea que hemos asumido o se nos ha confiado estamos llamados a contribuir al bien y grandeza de toda una región y nación. La imagen del cuerpo nos invita a pensar en la importancia de cada uno de nosotros y de nuestras tareas, nos invita a trabajar en unidad, nadie puede desertar de su lugar sin que el cuerpo se resienta, nadie puede trabajar por su cuenta, en el cuerpo todos sus miembros cuentan. Que esta imagen tan clara y precisa nos motive a buscar todas las formas de colaboración que hagan posible la realización de las nobles aspiraciones de todos, de manera especial de aquellos hermanos hermanas que en el cuerpo social son más vulnerables. El apóstol nos recordaba que entre nosotros no todos recibimos los mismos carismas y responsabilidades, pero sí la misión de cada uno es imprescindible para el bien de todos. A seguir entonces trabajando con ilusión, comunión y participación. Iquique y nuestra región necesitan, de más viviendas  dignas, los campamentos y las familias hacinadas no se condicen con la imagen de progreso que vemos junto al mar; necesitamos de barrios más seguros y limpios donde los niños puedan jugar tranquilos, en estas tareas nadie se puede restar, necesitamos de una salud más al alcance de todos y en el momento oportuno, de puestos de trabajos más seguros, de una lucha sin cuartel frente al flagelo de la droga, de una preocupación seria por tantos hermanos en situación de calle, de formarnos todos en el cuidado de la creación, de fomentar la capacidad de acogida con quienes llegan de lejos, de dar más vida a la vida de nuestros mayores que cada vez son más y que necesitan de nuestra cercanía y apoyo. Todo esto requiere mucho trabajo en comunión de las autoridades entre sí, de las autoridades con toda la comunidad, de la propia comunidad entre ella. El evangelio nos mostraba a un Jesús conmovido por la pena de una mamá que había perdido a su hijo. Qué bien nos hace pensar en un Jesús conmovido ante nuestras necesidades, pero también hemos de verlo que nos toca y con fuerte voz nos dice: “levántense”, sí porque en la realidad de nuestras vidas a veces estamos como adormecidos y nos logramos ver las potencialidades que llevamos dentro de nosotros mismos. Sí, démonos cuenta que somos capaces de muchas cosas si las buscamos y trabajamos no solos sino en comunión con los demás. Iquique, levántate, región de Tarapacá, levántate con el esfuerzo común de tus hijos e hijas, sepamos escucharnos, sepamos aportar, sepamos trabajar juntos, somos un cuerpo que se debe levantar y caminar, todos aportemos a ello.

La oración por nuestra Patria en su aniversario la hacemos en nuestra Iglesia Catedral, iglesia madre de la comunidad cristiana católica. Como Iglesia vivimos tiempos no fáciles, con todo sentimos la voz de Jesús que nos invita a levantarnos. Por eso como Iglesia seguiremos aportando con nuestro trabajo evangelizador, proclamando la grandeza del ser humano, de cada hombre y mujer, el respeto y la dignidad que cada uno de ellos tiene siempre y en todo lugar, pero proclamaremos también el plan y querer de Dios respecto al valor de todas y cada una de las vidas siempre y en todo o momento, la dignidad e importancia de la familia, la responsabilidad única que tiene los padres en la formación de los hijos, la grandeza del ser humano como Dios lo creó, estas cosas hemos de proclamarlas y enseñarlas aunque a veces en las circunstancias que vivimos pareciera mejor callar, pero ni siquiera nuestro pecado ha de llevarnos a acallar la voz del Señor.

Autoridades, hermanos y hermanas todas: Chile se nos ha dado como tarea, hemos de velar por su alma, es decir por nuestra sana convivencia, por el cultivo y cuidado de los grandes valores que hemos enumerado.

Nuestra fe en el Señor nos invita a confiar, a trabajar, a poner lo que esté de nuestra parte, no todo está perdido, ni menos muerto, el evangelio de hoy nos invita a mantener la esperanza. Los seres humanos somos capaces de sobreponernos, de volver a optar por el bien, somos capaces de volver a mirarnos a los ojos con honestidad, de iniciar caminos nuevos. Dios sigue alentando en lo profundo de nuestros corazones.

Queridos hermanos y hermanas les invito a que miremos nuestro Chile y nuestra región con ojos de esperanza, lo hagamos mirando cara a cara a los jóvenes que hoy nos acompañan y comprometámonos a colocar lo que esté de nuestra parte para que ellos puedan lograr sus justas aspiraciones y puedan encontrar una tierra donde desarrollarlas.

A la Virgen Santa, Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de nuestra Patria, le pedimos cobije en su materno manto a los hijos e hijas de esta tierra y que Ella con su intercesión poderosa ante Jesús nuestro único salvador implore que Chile sea la gran nación de hermanos, donde cada uno tenga pan, respeto y alegría.

Finalización de la ceremonia

Antes culminar la celebración litúrgica, y tras la entrega de la paz, se entonó el Himno Nacional de Chile, donde autoridades, representantes de fuerzas militares y especiales, Gendarmería y Carabineros, cantaron dando gracias por un nuevo 18 de septiembre.

Junto con la bendición de Monseñor Guillermo Vera Soto, se dio por finalizada la ceremonia de acción de gracias por nuestro país.    

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