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Misa Crismal en la Diócesis de Iquique
18 de Abril, 2019
Con una Catedral colmada de fieles, sacerdotes de la diócesis de Iquique renovaron su compromiso ante Monseñor Guillermo Vera Soto quien presidio la celebración eucarística. También, fueron bendecidos y perfumados los óleos que se utilizan en los diferentes sacramentos.

A eso de las 19:30 horas, se dio inicio a unas de las celebraciones más solemnes dentro de semana santa. En ella, se reúnen todos los sacerdotes de la diócesis encabeza por el Obispo, los cuales renuevan su compromiso con su vocación y con la iglesia. A su vez, se consagra el Santo Crisma y se bendice además los restantes óleos o aceites.

 La Catedral fue el lugar dónde se desarrolló la ceremonia, donde las distintas comunidades presentes en el templo, oraron por sus sacerdotes y su entrega. Además, se hizo el llamado a orar por los distintos seminaristas y futuras vocaciones para nuestra iglesia.

En su mensaje, Mons. Guillermo Vera mostró en el inicio una gran emoción y gratitud por estar presidiendo nuevamente esta celebración en la Diócesis, Agregando que “La misa Crismal es un hermoso y fuerte momento de ser iglesia”.

 Al momento de hablarle a los sacerdotes los incitó a seguir trabajando por y para la iglesia, que en sí, somos todos nosotros. “Como sacerdotes, estamos llamados a ser sacramento de Cristo en medio de nuestros hermanos. Sin duda, la vocación que hemos recibido es altísima, algo que debemos vivir con espíritu agradecido y que sólo debemos de cuidar para la edificación del pueblo de Dios.

 También, se refirió a los difíciles momentos que vive la iglesia en nuestro país, aclarando que: “Los tiempos que vivimos no son fáciles en la vida de la iglesia, no pocas personas han encontrado motivos para alejarse o enfriarse en el camino del Señor y de la comunidad eclesial en los graves hechos y delitos cometidos por algunos hermanos Sacerdotes. Pero con todo ello, aquí estamos nosotros, que somos esa parcela querida del Señor, donde sacerdotes y laicos manifestamos nuestro gozo de sabernos amados por el Señor, y amados para constituir su pueblo santo, donde estamos llamo a vivir nuestro sacerdocio, de tal manera que la parcela del Señor, que es su iglesia, vuelva a llenarse de frutos de santidad de deseos sinceros de ser fieles al Él, que nos ha llamado.

Culminando la homilía recalco la importancia de ser un ejemplo para la iglesia, donde se debe predicar con el actuar, con la oración y el amor hacía el prójimo.

 Una vez entregado el mensaje, se procedió a bendecir y perfumar los aceites que serán ocupados para este año en los distintos sacramentos (bautismo, unción de los enfermos y confirmaciones) renovando así, un nuevo año de servicio sacerdotal.  

Misa Crisma Diócesis de Iquique

Esta es una celebración de todo el pueblo cristiano presidido por su Obispo y rodeado de sus presbíteros y diáconos, donde se entregan aceite consagrado que se unge en la frente en actos como el Óleo de Catecúmenos que sirve para catequesis, bautismo, misión, evangelización, el Óleo de Enfermos a todos aquellos hijos suyos que trabajan y asisten a los enfermos equipos de pastoral de enfermos que visitan en sus parroquias a los enfermos y/o pertenecen a grupos de pastoral de la salud, el Santo Crisma a todos aquellos que son catequistas de jóvenes y adultos para prepararlos al Sacramento de la Confirmación.

 Estos pasos son el preámbulo de la misa en si; ya que El santo Crisma representa al Espíritu Santo en el signo del óleo perfumado que nos unge el día de nuestro bautismo y que nos hace confirmar nuestra fe, y que también nos da el descanso en la enfermedad y en la partida de este mundo.

 El óleo representa también a Dios, que se manifiesta primero y que nos busca con ese amor que solo él sabe dar, y que se hizo hombre para vivir entre nosotros y morir junto a nosotros perdonándonos de nuestras faltas. Y en ese oleo santo que se celebra esta también Pedro que representa a todos los consagrados y en este sentido; en la misa Crismal está encerrado el misterio de la Eucaristía que es Sacramento de nuestra iglesia que une al universo cristiano, al pueblo en un clima de entrega y gracia de Dios una y mil veces hacia su pueblo.

Esta misa, no es una más durante el año, esta misa esta tan profunda y llena de señales que nos unen; y que se nos pide también junto con los sacerdotes renovar nuestra obediencia y servicio a la iglesia y por sobretodo vivir en profunda amistad con Dios, con Cristo, con el Espíritu Santo;

esta cercanía con Él nos hace decir, “Si, Señor, aquí estoy para hacer tu voluntad”. Y en esta identificación tan inseparable de esa amistad del todo particular con Cristo, nos hace también servidores de nuestros hermanos. Esta cercanía laical es también profunda en los sacerdotes consagrados, sacerdotes de Cristo, austeros y pobres, y libres que dejaron todo por el llamado en su corazón de Dios, y que optaron por vivir en la soledad, lejos de su país, familia y costumbres por amor al servicio de Dios y de todo el que necesite la palabra y guía para encaminarse en la fe.

Nadie de nosotros conoce los dolores y sufrimientos de los sacerdotes en el cual construyen su vida, su hay un dolor en ellos este es, dolor sanador, curativo como el dolor de Jesucristo, que sigue construyendo la Iglesia y por tanto respondiendo a las necesidades de nuestra gente. Y en todo ser que se le tiende la mano debemos ver a Cristo. La palabra nos dice: “Buscad siempre su rostro”, dice un salmo (105,4).

 

 Pastoral de Comunicaciones. 

 

Esucha AQUÍ la Homilía completa 

A eso de las 19:30 horas, se dio inicio a unas de las celebraciones más solemnes dentro de semana santa. En ella, se reúnen todos los sacerdotes de la diócesis encabeza por el Obispo, los cuales renuevan su compromiso con su vocación y con la iglesia. A su vez, se consagra el Santo Crisma y se bendice además los restantes óleos o aceites.

La Catedral fue el lugar dónde se desarrolló la ceremonia, donde las distintas comunidades presentes en el templo, oraron por sus sacerdotes y su entrega. Además, se hizo el llamado a orar por los distintos seminaristas y futuras vocaciones para nuestra iglesia.

En su mensaje, Mons. Guillermo Vera mostró en el inicio una gran emoción y gratitud por estar presidiendo nuevamente esta celebración en la Diócesis, Agregando que “La misa Crismal es un hermoso y fuerte momento de ser iglesia”.

Al momento de hablarle a los sacerdotes los incitó a seguir trabajando por y para la iglesia, que en sí, somos todos nosotros. “Como sacerdotes, estamos llamados a ser sacramento de Cristo en medio de nuestros hermanos. Sin duda, la vocación que hemos recibido es altísima, algo que debemos vivir con espíritu agradecido y que sólo debemos de cuidar para la edificación del pueblo de Dios.

También, se refirió a los difíciles momentos que vive la iglesia en nuestro país, aclarando que: “Los tiempos que vivimos no son fáciles en la vida de la iglesia, no pocas personas han encontrado motivos para alejarse o enfriarse en el camino del Señor y de la comunidad eclesial en los graves hechos y delitos cometidos por algunos hermanos Sacerdotes. Pero con todo ello, aquí estamos nosotros, que somos esa parcela querida del Señor, donde sacerdotes y laicos manifestamos nuestro gozo de sabernos amados por el Señor, y amados para constituir su pueblo santo, donde estamos llamo a vivir nuestro sacerdocio, de tal manera que la parcela del Señor, que es su iglesia, vuelva a llenarse de frutos de santidad de deseos sinceros de ser fieles al Él, que nos ha llamado.

Culminando la homilía recalco la importancia de ser un ejemplo para la iglesia, donde se debe predicar con el actuar, con la oración y el amor hacía el prójimo.

Una vez entregado el mensaje, se procedió a bendecir y perfumar los aceites que serán ocupados para este año en los distintos sacramentos (bautismo, unción de los enfermos y confirmaciones) renovando así, un nuevo año de servicio sacerdotal.  

Misa Crisma Diócesis de Iquique

Esta es una celebración de todo el pueblo cristiano presidido por su Obispo y rodeado de sus

presbíteros y diáconos, donde se entregan aceite consagrado que se unge en la frente en actos

como el Óleo de Catecúmenos que sirve para catequesis, bautismo, misión, evangelización, el Óleo de Enfermos a todos aquellos hijos suyos que trabajan y asisten a los enfermos

equipos de pastoral de enfermos que visitan en sus parroquias a los enfermos y/o pertenecen a

grupos de pastoral de la salud, el Santo Crisma a todos aquellos que son catequistas de

jóvenes y adultos para prepararlos al Sacramento de la Confirmación.

 

Estos pasos son el preámbulo de la misa en si; ya que El santo Crisma representa al Espíritu Santo en el signo del óleo perfumado que nos unge el día de nuestro bautismo y que nos hace confirmar nuestra fe, y que también nos da el descanso en la enfermedad y en la partida de este mundo.

 

El óleo representa también a Dios, que se manifiesta primero y que nos busca con ese amor

que solo él sabe dar, y que se hizo hombre para vivir entre nosotros y morir junto a nosotros

perdonándonos de nuestras faltas. Y en ese oleo santo que se celebra esta también Pedro que

representa a todos los consagrados y en este sentido; en la misa Crismal está encerrado el

misterio de la Eucaristía que es Sacramento de nuestra iglesia que une al universo cristiano, al

pueblo en un clima de entrega y gracia de Dios una y mil veces hacia su pueblo.

Esta misa, no es una más durante el año, esta misa esta tan profunda y llena de señales que nos unen; y que se nos pide también junto con los sacerdotes renovar nuestra obediencia y servicio a la iglesia y por sobretodo vivir en profunda amistad con Dios, con Cristo, con el Espíritu Santo;

esta cercanía con Él nos hace decir, “Si, Señor, aquí estoy para hacer tu voluntad”. Y en esta

identificación tan inseparable de esa amistad del todo particular con Cristo, nos hace también

servidores de nuestros hermanos. Esta cercanía laical es también profunda en los sacerdotes

consagrados, sacerdotes de Cristo, austeros y pobres, y libres que dejaron todo por el llamado

en su corazón de Dios, y que optaron por vivir en la soledad, lejos de su país, familia y

costumbres por amor al servicio de Dios y de todo el que necesite la palabra y guía para

encaminarse en la fe.

 

Nadie de nosotros conoce los dolores y sufrimientos de los sacerdotes

en el cual construyen su vida, su hay un dolor en ellos este es, dolor sanador, curativo como

el dolor de Jesucristo, que sigue construyendo la Iglesia y por tanto respondiendo a las

necesidades de nuestra gente. Y en todo ser que se le tiende la mano debemos ver a Cristo. La

palabra nos dice: “Buscad siempre su rostro”, dice un salmo (105,4).

 

Pastoral de Comunicaciones.

Bolivar 588 - Iquique - comunicaciones.iquique@iglesia.cl