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Boletín Pastoral: "VIENE EL SEÑOR, QUE SU LUZ NOS HAGA BRILLAR"
30 de Noviembre, 2017
Como Diócesis de Iquique esperamos activamente al Señor que nos envía a su Vicario a confirmarnos en la fe.

En el último mes del año civil el tiempo litúrgico se tiñe de esperanza para recibir al esperado de los tiempos (Jesús), y dejarnos iluminar por la claridad de su palabra y enseñanza. Diciembre es este año completamente adviento y navidad, y, litúrgicamente hablando, se fundirá esta espera con la la luz radiante del Señor que viene a poner su tienda entre nosotros. De su luz todos nos podremos gozar, pero el Señor, además, viene a realizar con nosotros un prodigio especial : nos viene a preparar para que seamos, también cada uno de nosotros en él, luz entre las naciones, luz para el mundo, luz para nuestra sociedad. En este sentido, la elección de Dios ha sido clara, no verlo es ser ciego. El Papa Francisco, Vicario de Cristo, sucesor de San Pedro, viene en persona a visitarnos. Nuestra Diócesis ha sido elegida entre muchas para gozarnos de su presencia. Viene en persona a confirmarnos en la fe. Viene a entregarnos una palabra, una enseñanza. Viene como una ayuda adecuada en el tiempo oportuno. Tiempo elegido por el Señor para provocar grandes cosas. Leído todo esto desde la fe, no podemos menos que agradecer y tomarnos de una particular frase del Santo Padre para vivir este tiempo previo a su visita aprovechando al máximo el tiempo de adviento y navidad, disponiéndonos en tres fases a lo que va a ser este acontecimiento: la previa de su visita, el encuentro, y la post visita.

Esta frase del Papa Francisco corresponde a Diciembre del 2016. Pronto se viralizó. Francisco daba una palabra muy concreta a propósito del ambiente que rodea la navidad. Tratando de descubrir el sentido más profundo de todos los signos navideños, especialmente las luces multicolores, la música y los regalos que acompañan esta fecha. Para nosotros su palabra es iluminadora, ya que este año será la primera y seguramente la única vez que la viviremos la propia navidad en un contexto de espera. Ahora bien, a partir de esta simple y profunda frase que hemos destacado, podemos señalar al menos tres actitudes a vivir en este gran tiempo de espera: SER LUZ, SER TESTIGOS DE LA MISERICORDIA, TRANSMITIR LA ALEGRÍA DEL SEÑOR.

SER LUZ: Especialmente hoy, expresando con claridad los principios y valores que encarnan nuestra fe cristiana (la fe, la vida y el respeto) en los contextos más domésticos y también sociales. TESTIGOS DE LA MISERICORDIA: dejarnos mover por el espíritu del Señor para regalar a todos, por sobre todo, gestos muy concretos de misericordia . TRANSMITIR LA ALEGRÍA DEL SEÑOR: en un mismo espíritu animar la esperanza desde la alegría del evangelio, provocando acercamiento, comunión y entendimiento de manera evangélica, construyendo puentes que nos ayuden a recuperar la confianza, hoy en entredicho especialmente al interior de la familia y el ambiente político que envuelve a nuestra sociedad. Recordar que recibiremos la visita del Santo Padre con nuevas autoridades electas. Es importante promover desde el evangelio la alegría verdadera, que impulsa a todos a involucrarnos en tareas importantes a nivel doméstico y social.

ÚNICA PREGUNTA: ¿Qué señales o signos podemos realizar en este tiempo de adviento y navidad, que puedan ser experiencias luminosas de fe y esperanza para el mundo? Piensa un signo al interior de nuestras comunidades y otro externo (señal para el mundo - sociedad civil)

 

P. Carlos Hernández Vásquez

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