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Boletín Pastoral: Cristo, una puerta que se abre para ti
06 de Mayo, 2017
Hoy más que nunca estamos llamados a estar atentos a que abrimos a la hora de querer construir nuestra sociedad.

Cuantas puertas hemos golpeado en nuestra vida, buscando una salida o esperanza , cuantas puertas hemos traspasado buscando algo que sea significativo y potente. Cuantas puertas hemos cruzado intentando buscar algo que dure para siempre. Cuantas puertas nos han sido esquivas y no hemos podido entrar por ellas. Cuantas puertas nos han defraudado. Cuantas puertas no debimos nunca haber golpeado. Cristo se nos ofrece este domingo como la puerta que nos lleva definitivamente a la VIDA.

Esa puerta se presenta hoy delante de nosotros. Es una puerta que trae una gran noticia ( ¡Abridme las puertas de la justicia, y entraré dando gracias a Yahvé! Aquí está la puerta del Señor, los justos entrarán por ella. Salmo 117,19-20)

Este domingo el Señor, el Buen Pastor, se presenta como aquella puerta por donde el triunfo verdadero y auténtico es posible. El tema de la puerta es potente en el mensaje de la Sagrada Escritura. Nosotros podemos a la luz del mensaje bíblico hacer un examen de conciencia y preguntarnos: 1. ¿Cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón al engaño de la vida fácil, cómoda y entretenida? 2. ¿cuando le cerramos la puerta al sacrificio, al respeto por cada integrante de nuestra familia familia, a la responsabilidad paterna? 3. ¿Cuando empezamos a creer que es más importante tener cosas materiales que ser una persona honesta y sensible al dolor ajeno? Los ejemplos podrían ser miles, y es que detrás de cada opción que nosotros tomamos a lo largo de nuestra vida abrimos y cerramos puertas delante y detrás de nosotros. En este cuarto domingo de Pascua, la liturgia de la Iglesia nos pone frente a la realidad que Dios nos ofrece. Él es el Buen Pastor, que nos ayuda a traspasar con El mismo la puerta que nos abre a la vida en abundancia que sólo Dios nos puede ofrecer, de manera gratuita, comprometida y permanente. Porque Dios es fiel. Ahora bien esto no sólo aplica a las personas, aplica a las comunidades, las organizaciones, a nuestra sociedad, nuestro país y nuestro mundo. Cuando le cerramos la puerta a Dios como sociedad, nuestra cultura se empobrece y se torna incluso nociva y peligrosa. Cuando le cerramos la puerta a Dios y se la abrimos solamente al desarrollo material, o peor, cuando nos dejamos guiar por ideologías que presentan una antropología reducir a, no habrá verdadero desarrollo, será siempre una ilusión, que el candidato de turno aprovechará para llegar al poder y seguir haciendo nuestras vidas miserables. Al respecto hay que estar atentos de las actuales las ideologías, van carcomiendo nuestra sociedad y van atentando silenciosamente sobre lo que más amamos. Un ejemplo de lo que señalamos es la ideología de Género, que va socavando los principios relativos a los fundamentos donde construimos el ideal de familia. Cuando a través de leyes se va legitimando la autonomía de los hijos respecto a sus padres. Cuando el Estado comienza a "educar" relegando a los progenitores a tener un rol sólo de agentes guardadores, se puede provocar al interior de nuestra sociedad una situación crítica y peligrosa. Que este cuarto domingo de Pascua nos ayude a advertir con prontitud los peligros que atentan contra nuestra vida familiar y sociedad en conjunto. La puerta que nos ofrece el Señor es estrecha, no ancha, es decir, hay ciertas exigencias que estamos llamados a acatar con nuestra vida, aunque nos incomode. Sostener que debemos dar rienda suelta a nuestra libertad individual y supeditar todo a lo que nos provoque placer y, más aún, todo esto plasmarlo como base y fundamento de nuestra existencia es poner en peligro lo que nos convierte cada día en hombres y mujeres. Como diría San Pablo: todo me es lícito, pero no todo me conviene. Todo es lícito pero no todo edifica (1Cor 10,23). Sobre la ideología de Género graba el siguiente link: http://www.humanitas.cl/cuaderno-h35/ideologia-de-genero



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