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Quinto Domingo de Cuaresma
Boletín Pastoral: Levántate y Camina
01 de Abril, 2017
Lazaro se levantó de la muerte por el poder de la Palabra del Señor Jesús. Esta es la Palabra que estamos llamados a acoger de manera abundante en la Pascua ya cercana.

Poder sobre la muerte, mostrar el camino y la senda correcta. Dios todopoderoso lo es, porque es dador de vida. La vida se sostiene sólo en Él. Lejos de su amor estamos constantemente amenazados por la muerte, a punto de caer, destruidos completamente o en una senda de perdición, contados nuestros días para la extinción. Mientras la muerte lo devora todo, Dios nos regala poder derrotarla, a partir de la gracia divina, su amor y su bondad. En este quinto domingo de Cuaresma, la liturgia de la Iglesia se torna potente, anunciando el poder de Dios sobre la muerte que aqueja al ser humano. Porque para Dios es un tema que el hombre pueda experimentar la muerte. A Dios verdaderamente le interesamos. ¿por qué? Porque somos la obra de sus manos, somos aquellos sobre quienes Dios ha insuflado su espíritu de manera especialísima. Porque hemos sido creados a imagen y semejanza divina. Pero claro, esto no lo hemos valorado suficientemente, por eso que al principio del tiempo hemos corrompido el plan de Dios y se nos ha enquistado en nuestro interior la duda existencial y ontológica del desamparo y abandono, pensado equivocadamente que a pensado equivocadamente que a Dios no le interesamos y que por tanto la única manera de salir de esta situación "incomoda" es marchándonos de la casa del Padre y "hacer nuestra vida". Jesucristo, el hijo de Dios, nos ha venido a señalar el camino de retorno a la casa del Padre, volviendo a poner en nuestros corazones la certeza del amor de Dios. ¿Cómo y de qué manera? Muriendo él por nosotros, perdonando nuestros pecados y abriéndonos el cielo y nuevamente regalándonos su espíritu vivificador. De esta realidad nos viene a contar la liturgia de la palabra. En cada lectura de este domingo, se nos habla de la obra de Dios y lo que ella implica en nuestra vida. Dios nos ama, y nos viene a sacar de nuestros sepulcros (primera lectura) porque así es como vivimos sin Dios, cada uno en su propio ataúd, en un cerco de muerte. Dios, en la persona de su hijo amado, viene a nosotros, por medio de su palabra y su poder, a dar fin a nuestra fetidez de muerte, para conducirnos a una vida plena y llena de sentido. Dios viene a poner en nuestros corazones el sentido de justicia más grande que pueda existir, regalándonos, incluso, poder hacer frente el deterioro de nuestro cuerpo (segunda lectura) con sentido de esperanza y perseverancia, que es la forma de manifestar y testimoniar la fe que confesamos, vivida y celebrada cada año, de manera especial en Semana Santa, experimentado el paso de la muerte a la vida, específicamente en la liturgia de la vigilia pascual.

EL EVANGELIO: ANTICIPO DE LA RESURRECCIÓN: Por lo anteriormente descrito, es que la lectura del evangelio de este domingo se torna tan potente. Un muerto, que tenía vínculos cercanos con el Señor, fallece. El drama de la muerte es notorio, alcanza a muchos, incluso afecta al propio Jesús (llora). El texto describe lo serio y dramático que se vuelve la existencia cuando perdemos a un ser querido. En este evangelio se describe de manera magistral lo que el profeta Joel describía, cuando invitaba a Israel a volverse a El. Recordemos que el texto de Joel, fue el que el Papa Francisco eligió para invitarnos a iniciar la Cuaresma del presente año: "volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llantos y con duelo"Joel 2,12. No siempre sabemos interpretar este texto, nos resulta difícil, pero se hace carne y por tanto legible en lenguaje humano, cuando existe uno que en toda circunstancia se ha vuelto a Dios. Pues el que lo hace según estos criterios es escuchado. Jesucristo, que inició su ministerio público con un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, que en su sufrimiento y llanto por su amigo Lázaro, nunca perdió la fe y que vivió esta perdida como un motivo para dar gloria a Dios, va a ser escuchado y con el poder de Dios actuando en él, va a sacar de la tumba y de la muerte a un hombre que hacía cuatro días yac?a en la oscuridad de la muerte. Y todo esto lo hace el Señor para que tú y yo creamos. Este es el anticipo de lo que vamos a vivir en Semana Santa. Este es el motivo por el cual en todo podemos esperar en el Señor, aunque experimentemos la precariedad (ayuno) aunque tengamos que sufrir (cargar la cruz) aunque tengamos que experimentar que lo perdemos todo, incluso la vida. Los que esperan en el Señor, finalmente, experimentarán Vida Eterna. Preparemos el corazón para llenarlo con el contenido de la Gracia que se nos otorga, cuando nos hacemos discípulos de aquel que es EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA: JESUCRISTO EL SEÑOR.



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