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Revive la Homilía entregada por el Monseñor Guillermo Vera Soto en el Te Deum 2017
18 de Septiembre, 2017

“CHILE, PAÍS DE ENCUENTRO”

Te Deum, Septiembre 18 de 2017

 

Muy queridos hermanos y hermanas: gracias por haber aceptado la invitación a venir hoy a este Templo catedral y juntos poder hacer oración por nuestra Patria

  

 

Cuando Chile nuestra Patria está de fiesta, es justo y necesario, mirando su historia, agradecer.

Agradecemos el temple de nuestro pueblo, formado desde sus orígenes en base al carácter indomable del pueblo araucano y de las otras etnias, como los aimaras y quechuas de la cual nos enorgullecemos en esta nuestra querida región, y de la porfía del pueblo hispano, que circulan por las venas del alma de Chile. Gracias a ese carácter fuerte, hemos podido levantarnos como nación una y otra vez de las catástrofes naturales, y de las tragedias causadas por la mano del hombre, y hasta de los dolorosos desencuentros entre hermanos.

Agradecemos a Dios que hasta esta tierra haya llegado por el trabajo incansable de misioneros el conocimiento de Jesucristo y de la Iglesia por El fundada, hoy en nuestra tierra son diversas las denominaciones que reconocen a Jesucristo y la fuerza de su Evangelio, haciendo así que el alma de Chile sea cristiana; por lo mismo, los que nos decimos cristianos, tenemos una palabra que decir y aportar al bien de esta nuestra nación, palabra que con respeto y humildad hemos de entregar. Por esto, Gracias Señor.

A Esta fe en el Señor Jesús, en el Cristo que da la vida,  está muy arraigada, unida entrañablemente en nosotros católicos  la devoción a la Virgen María que con el título del Carmen la sabemos Madre y Reina de esta Patria nuestra, ante su imagen bendita los Padres de la Patria juraron nuestra independencia y consagraron el triunfo de la emancipación.

En el hoy de nuestra historia y en este templo catedral queremos como católicos comprometernos a seguir trabajando para que ele alma de Chile siga siendo cristiana y por lo tanto trabajar con ahínco para que en Chile y en nuestra región toda nuestra gente sepa “que Dios nos ama, que su existencia no es una  amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos debemos ser para Chile portadores de buenas nuevas y no profetas de desventuras#.

 Agradecemos a Dios que en nuestra tierra y en su gente haya un alma republicana, democrática y respetuosa de la persona humana por eso  en la Iglesia seguiremos proclamando y enseñando que la dignidad de cada persona es desde su concepción hasta su muerte natural, esto lo defenderemos  proclamaremos y enseñaremos siempre con la convicción que nos da la fe. En nuestra tierra nadie sobra, en nuestro Chile cada vida es sagrada.

Agradecemos el respeto y la confianza, ante las instituciones que dan solidez a nuestra democracia, confianza y respeto que hemos de cuidar, pero que no exime la crítica sana, constructiva y respetuosa: Instituciones como:  la Presidencia de la República, el Congreso Nacional, los Tribunales de Justicia, la Contraloría General, los Partidos Políticos, las Fuerzas Armadas ,el Cuerpo de Carabineros, e instituciones de voluntariado como el Cuerpo de Bomberos y tantas otras que velan por los más pobres y desamparados, suscitan nuestra más profunda admiración. En nuestra ciudad y región son muchos los que con su solicitud por los hermanos hacen de esta tierra un lugar más solidario donde la esperanza se hace realidad palpable; por todos ellos damos gracias.

Agradecemos también el sentido de organización que, a distintos niveles,  atraviesa nuestra historia: organización del Estado, presente a lo largo y ancho de Chile; organización política y social que nos ha permitido defender y restaurar la democracia; organización popular expresada en juntas de vecinos, clubes deportivos, centros de madres, centros de padres de familia, gremios, sindicatos, colegios y agrupaciones, aunque algo debilitadas en este tiempo de carácter más individualista, pero siempre presentes cuando se les requiere.

 Agradecemos a Dios, por cada hombre y mujer, adultos y jóvenes, hijos de esta tierra que con su trabajo abnegado de cada día, con su honradez, espíritu de lucha, con sus estudios y sus deseos de surgir van labrando la grandeza de esta tierra que es nuestro país. Agradecemos por nuestros mayores que con esfuerzo formaron familias y supieron con generosidad forjar un futuro mejor para sus hijos, para ellos nuestro agradecimiento y deseo de que en sus años de vejez puedan contar con el apoyo de los suyos y de todo un país que reconoce su entrega; pensiones dignas, acceso a la salud han de ser la forma de agradecerles su entrega generosa.. Agradecemos por nuestros niños y niñas que con su inocencia nos invitan a trabajar para dejarles un mundo mejor, para ellos queremos familias estables y un futuro más esperanzador.

 

Mucho es lo que hemos de agradecer, porque mucho es lo que hemos recibido. Ahora bien, lo que hemos recibido no es de nuestra propiedad, no podemos hacer con ello lo que se nos dé la gana, somos administradores de una historia que hemos de cuidar y de la cual hemos de aprender y de un futuro que hemos de construir.

 Deseamos que Chile, nuestra amada Patria sea un país de encuentro. Patria de encuentro de los ancianos y los jóvenes, de obreros y empresarios. Queremos que Chile sea la patria de encuentro entre los pueblos originarios y la mayoría blanca y mestiza que hoy la habita. Patria de encuentro entre los que aquí hemos tenido la suerte de nacer con aquellos que desde más allá de nuestras fronteras nos han visto como un país confiable y donde se puede vivir en paz y hacer que las esperanzas se conviertan en realidad. Patria de encuentro de las diversas opciones ideológicas, políticas, religiosas, culturales y sociales.  Patria de encuentro entre las fundamentos de nuestro pasado y los sueños de futuro. Patria de encuentro, en que los enfrentamientos del pasado reciente den paso a proyectos comunes sin excluidos ni exclusiones donde junto a la justicia se viva la misericordia y el perdón. Razón tenía Juan Pablo II, cuando subrayó en voz alta que  ¡“Chile tiene vocación de entendimiento, no de enfrentamiento”…! (Homilía en la Beatificación de Teresita de los Andes)

En esta Patria que se alegra por su aniversario, y que a pesar de tantas pruebas camina decididamente hacia su pleno desarrollo no podemos olvidar que el verdadero desarrollo no se hace a costa del espíritu. El verdadero desarrollo no se hace a costa de la familia, del no valorar el matrimonio entre un hombre y una mujer, ni de hijos abandonados y progenitores agobiados por tanto trabajo. Para la formación de la familia, el matrimonio entre un hombre y una mujer es lo que todos debemos favorecer, el matrimonio es algo tan sagrado que no se puede equiparar a ningún otro tipo de unión. El verdadero desarrollo se logra cuidando sabiamente la creación que Dios nos ha regalado, usando los recursos que en ella hay con responsabilidad y visión de futuro, la grandeza de hoy no puede ser hambre para mañana. Estemos atentos para velar por esto en nuestra región.

La Sagrada Escritura, libro de la fe que compartimos más de un 90% de los chilenos, nos enseña que la tentación de Babel, fue construir la grandeza centrada en el ser humano y sin referencia a Dios, esto trajo la confusión de lenguas. Hoy en nuestro mundo podemos caer en la desgracia de no entendernos ni siquiera en nuestra propia lengua, porque dejando de lado a Dios  pueden cambiar de significado las palabras esenciales como: amor, familia, matrimonio... En cambio, el don de los tiempos nuevos inaugurados con la encarnación de Jesucristo, es dejarnos penetrar por la lengua del Espíritu sabiendo que al decir “Dios es Amor” y que ama a cada hombre y mujer, siempre y a pesar de todo, estamos hablando de la experiencia más sublime que puede tener un ser humano: somos valiosos a los ojos de Dios, y en el seguimiento de su enseñanza está nuestra plenitud: ”lámpara es tu Palabra para mis pasos luz en mi sendero”.

Hermanos:

A las nueve de la mañana del 18 de septiembre de 1810 comenzó a sesionar el Cabildo Abierto convocado para la ocasión. Había gran expectación. A las tres de la tarde estaba constituida la primera Junta de Gobierno, así se la llamó, presidida por Don Mateo de Toro y Zambrano. En esa ocasión y ante el Cristo del Cabildo se dieron los primeros pasos de nuestra Independencia.

“Todos los elegidos juraron cumplimiento fiel a sus cargos y la Asamblea en pleno juró obediencia a la nueva Junta de Gobierno instaurada. Al atardecer, la Asamblea se disolvió en medio de ruidosas manifestaciones de entusiasmo y de alegría. Luego, todas las iglesias echaron al vuelo las campanas y un grupo numeroso recorría la ciudad aclamando las resoluciones del Cabildo y despertando el entusiasmo popular”.

 

Nueve años más tarde, el 18 de noviembre de 1819, Don Bernardo O´Higgins declararía: “El Estado de Chile es deudor a la protección de la Madre de Dios, bajo la advocación del Carmen, de la Victoria de Maipú. Ella lo salvó del mayor peligro en que jamás se vió” (Diario la Gaceta 18.11.19) Así se coronaba, en el campo de batalla y en el corazón creyente de este pueblo, lo que en 1810 había comenzado.

 

El próximo año 2018, marcado para nosotros con la Visita del Santo Padre Francisco, a quien esperamos con fe y cariño en Iquique (aprovecho de agradecer a las autoridades todo el trabajo desplegado junto a su gente, lo mismo a las Comunidades de Iglesia y al ofrecimiento de tantos para colaborar en el éxito de esta Visita), les invito a prepararnos con fe para acoger al Vicario de Cristo, al Sucesor de san Pedro en espíritu de fe y comunión. El próximo año será también el aniversario número 200 de nuestra total Independencia, del Voto de O’Higgins, de la Batalla de Maipú, de nuestra Armada. Que todos estos acontecimientos nos encuentren comprometidos con un Chile que todos vamos construyendo.

 

Iniciamos un tiempo de campaña electoral de cara a las elecciones del próximo 19 de noviembre. Agradezco a quienes están aquí presente y que teniendo una vocación de servicio público, aspiran a un cargo por nuestra región en el Parlamento, a ellos y a todos los candidatos les pedimos: ayúdennos a soñar con realismo en el Chile que queremos, propongan proyectos realizables y conversados con la ciudadanía, por favor, no se descalifiquen, creemos que cada uno quiere lo mejor para Chile, Iquique y su gente; queremos escucharlos, oír ideas y no ver peleas y desencuentros, ayúdennos a soñar y motívennos a trabajar para que Chile en cuanto de nosotros dependa sea un país de encuentro, que juntos marchemos hacia un futuro donde todas tengamos pan , respeto y alegría

 

 “Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile: salva a tu pueblo que clama a ti”.

 

 

 

†          Guillermo Vera Soto

                                        Obispo de Iquique

Bolivar 588 - Iquique - comunicaciones.iquique@iglesia.cl