Noticias

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario
Boletín Pastoral: El cristianismo y su aporte a nuestra cultura
11 de Septiembre, 2017
La corrección fraterna es la herramienta que Jesús nos regaló para volver siempre, lo antes posible, a la unidad indivisible del amor.

Si hubiesen palabras que pudieran definir la experiencia de vida y de fe a la cual se nos invita este domingo a entrar, deberíamos señalar al menos los siguientes conceptos: corrección fraterna, corresponsabilidad, encuentro, solidaridad, respeto, amor y, por supuesto, fe. Nos atrevemos a señalar que, en conjunto, todos estos términos enunciados validan la enseñanza que la Iglesia primitiva quiso consignar para que la práctica al interior de las comunidades cristianas fueran siempre una experiencia de crecimiento y de madurez en la señal y testimonio más potente que podían dar: el amor fraterno . La Iglesia, entendió desde un principio que donde hay personas involucradas que intenten poner en práctica la vida comunitaria, para lograr ese objetivo, era absolutamente necesario tener mecanismos que pudieran ayudar a realizar esta propuesta de bien común, con herramientas que pudieran concretar este estilo de vida. De hecho, hay que señalar que el ser humano en su historia, aprendió a relacionarse y organizarse en sociedad. Y todavía hoy estamos en ese proceso. La democracia, hoy por hoy, a pesar de ser el mejor de convivencia social, aún tiene falencias. El cristianismo, cuando irrumpe en la historia trae consigo un aporte propio. Que irá con el tiempo empapando toda la cultura donde existan cristianos. Su aporte específico contribuirá, entre otras cosas, a la transformación progresiva de nuestras relaciones interpersonales, regalándole a nuestros vínculos más cercanas ese lubricante y ese cemento para relacionarnos constantemente los unos a los otros de manera amigable y fraterna, para que que los conflictos del diario vivir no escalen a crisis mayores. De esto nos quiere hablar la Palabra de este domingo, lo que sin duda es una muy buena noticia, aún hoy en día, convirtiendo el contenido del cristianismo y su mensaje en algo absolutamente válido.

DESDE LA EXPERIENCIA DEL ENCUENTRO CONSTRUIR LA COMUNIDAD Y ALGO MÁS … Jesucristo valora de manera excepcional la experiencia del encuentro. Este espacio, cuando se utiliza debidamente, es el fundamento desde donde se construyen nuestros vínculos. Y por ende, nuestra vida. La experiencia del encuentro en el cristianismo parte del supuesto que tenemos todos un Padre común, por eso que la palabra fraternidad deviene en su origen del principio que todos los seres humanos compartimos una génesis común, que es Dios, al cual Jesús, además, llamó Padre. Si este principio lo llevamos a nuestros vínculos, entonces todos los seres humanos tenemos en este principio común un fundamento que nos hermana, por tanto, lo propio en nuestras relaciones vinculantes es que estemos unidos y gastemos todas nuestras energías para que esta unidad permanezca en el tiempo. Dicho de otro modo, el cristianismo ha sembrado en nuestra cultura la semilla de que cualquiera sea la inspiración de nuestro sistema de vida, la fraternidad debe ser uno de sus pilares. La Palabra fraternidad del latín “ Fraternitas “ significa cualidad propia de los hermanos. Por tanto no debe extrañar que en los Evangelios escritos se gaste mucha tinta en insistir en este principio y junto con ello proporcionar las herramientas necesarias para que, cuando existan conflictos al interior de las comunidades que pongan en riesgo el objetivo de la FRATERNIDAD, entonces se sepa cómo proceder y volver lo antes posible a este “orden” que no es un principio simplemente político o ideológico, sino que, además, en el cristianismo, es la voluntad de Dios. Por último, la fraternidad aparece no sólo como una conducta deseable, sino que ademas cumple con una misión aún más grande: revelar la presencia de Dios entre los hombres. Así, si destruyes el amor fraterno entre los seres humanos, eliminas finalmente la imagen visible de Dios entre nosotros, ya que, recordemos, somos imagen y semejanza de Dios. Nuestra vocación como seres humanos lleva implícita esta misión. Por ello que el amor fraterno, contiene ese plus que la fe cristiana aporta como algo propio: la fraternidad es lo que visibiliza a Dios omnipotente. Para ese propósito nos creó Dios, para ser sus testigos en toda época, en todo lugar. Dios es amor, y nosotros sus testigos en este mundo.



Documentos:


Bolivar 588 - Iquique - comunicaciones.iquique@iglesia.cl