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Boletín Dominical: Los criterios de búsqueda bíblicos, sobrepasan nuestra lógica humana.
29 de Julio, 2017
Los criterios de búsqueda bíblicos, sobrepasan nuestra lógica humana. ¿Cuál es el verdadero tesoro que ni siquiera el más grande cargamento de oro se le compara?

Este domingo la liturgia de la Iglesia hace foco en aquello que siempre ha fascinado la imaginación de las personas: encontrar un tesoro. Se han escrito no pocos libros acerca de esta realidad. Con ficción y creatividad nuestra imaginación vuela cuando esta búsqueda nos lleva a recorrer parajes de increíble belleza y exóticos territorios cargados todos de un inmenso misterio. Y es que la sola palabra tesoro entraña algo de misterio y mucha fascinación. Hay que decir que este concepto refiere precisamente a eso, a algo invaluable, que supera todo cálculo previo. En este sentido la sagrada escritura no se queda atrás y hoy no sólo se nos entrega un mapa del tesoro, sino que además se nos invita a ir inmediatamente en busca de este tesoro, que de seguro, si lo encontramos, nos hará inmensamente ricos, revistiéndonos, además, de un poder, con el cual podremos hacer frente a todo lo que se interponga como obstáculo. Te invitamos a iniciar este camino, ayudado por las tres palabras que rompen sus sellos para que tú y yo iniciemos esta búsqueda.

PRIMERA LECTURA: el libro primero de los Reyes, nos regala un bello pasaje de la Biblia, donde se puede apreciar con claridad que lo verdaderamente valioso aparece ante nuestros ojos con mayor claridad cuando nos situamos con verdadero realismo en el contexto en cual debemos desarrollar la misión que nos impone el destino. En este caso, el joven rey Salomón, no pide a Dios vida larga, riquezas ni la muerte de sus enemigos, sino sabiduría, como la herramienta de discernimiento para poder gobernar con justicia y equidad al pueblo que ha heredado de su Padre David. El relato en cuestión es más largo, si seguimos leyendo nos encontramos con la sorpresa de que Dios le regaló lo que pedía con mucho agrado y además, añadió lo que no le pidió. Larga vida y riquezas materiales. Increíble, al parecer, cuando buscamos como es debido, Dios nos concede con mucho lo mejor. EL SALMO: responde con claridad a esta acción y en él asoma el mayor bien que un ser humano puede atesorar: Dios mismo. Que tengas en tu mente, en tu corazón, en tu alma y en todas tus fuerzas a Dios, es con todo el mayor bien y tesoro, ya que en todo te irá bien y saldrás finalmente victorioso. LA SEGUNDA LECTURA: Ahora podemos entender la primera y determinante afirmación que hace San Pablo, en la carta a los romanos: “sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman” Es decir, para aquel que tiene a Dios en su vida llenándolo todo, todo lo que suceda es parte de un plan amoroso de Dios. Y Él, que no quiere la muerte de sus amigos, te mostrará, finalmente, su poder levantándote de la muerte, como lo hizo con su propio Hijo, al cual no lo dejó abandonado en el sepulcro, sino que lo resucitó de entre los muertos. De la misma manera, todo aquel que crea en el que ha sido constituido por el mismo Dios, no experimentará la muerte como aniquilación. Dios, por tanto, es nuestro más grande tesoro. EVANGELIO: acogemos de esta manera la enseñanza que se nos revela por medio de esta parábola: ninguna riqueza humana vale como vale este tesoro que un día se nos presentará. Ya que acogiendo este tesoro nuestra vida alcanzará no sólo riquezas materiales, sino que se revestirá de una sabiduría tal que nos ayudará a saber reconocer en todo la presencia de Dios, Él nos ayudará a discernir lo bueno de lo malo y nos regalará una sabiduría tal que nuestra vida se convertirá en un tesoro de experiencias que podemos aplicar sacando las antiguas y nuevas enseñanzas para poder afrontar el siempre novedoso y dinámico Hoy.



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