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Boletín Pastoral: Llamados a elegir desde la Fe
11 de Febrero, 2017
La sabiduría que viene de lo alto me hace descubrir a Dios en todas mis decisiones y considerar al prójimo siempre presente.

El condicional: SI QUIERES, le otorga a cada una de nuestras decisiones un peso enorme. Está en mí, poder decidir. Dios nos ha regalado el libre albedrío. Esto es una maravilla. La primera lectura de este domingo, nos recuerda esto: tenemos la gracia de poder tomar decisiones libres. La tentación es hacer lo que yo quiera. Si me olvido de Dios, si me olvido del prójimo, si me olvido de quién soy, me puedo equivocar de manera grave. El hecho de poder elegir, no me otorga el derecho de hacer lo que yo quiera, sino el poder elegir libremente hacer el bien y no hacerlo de manera programada. El poder elegir no me excusa de equivocarme gravemente, sino que le otorga un valor agregado a nuestra obediencia a los mandamientos de Dios. ¿Por qué? El libre albedrío por lo general lo interpretamos como la carta blanca para poder hacer lo que yo quiera, pero no. El libre albedrío le otorga valor a la obediencia, a la rectitud, a la fidelidad. Toda nuestra vida está atravesada por distintas decisiones que debemos tomar, la pregunta es: en cada decisión ¿tomo en cuenta a Dios, al prójimo, de tal manera que en cada decisión realmente yo me involucre y me responsabilice de cada opción tomada?

LAS CONSECUENCIAS SIN CONSIDERAR EN MIS DECISIONES A DIOS Y AL PRÓJIMO: El evangelio de este domingo nos presenta, precisamente, lo equivocado que estamos, si pretendemos creer que Dios nos ha regalado la libertad para hacer lo que queramos. Una primera consecuencia es que transgredimos sus mandamientos, los cuales no son una pesada carga. Lo son, cuando ponemos por encima de ellos nuestra propia libertad. Los mandamientos tienen sentido dentro del orden que Dios les da: el Reino de Dios. Si yo me dejo guiar por sus mandamientos, habitaré para siempre en su presencia, es decir, en su Reino, fuera de sus fronteras, hay desolación, angustia y desenfreno. Cuando Jesucristo nos muestra algunos de los mandamientos y los sitúa en el área chica de nuestra existencia, cada uno de ellos adquiere mayor brillo. Así, por ejemplo, para Jesús no se trata solamente de no matar, sino que va más allá, la transgresión se realiza en nuestro corazón, cuando nos irritamos en contra de nuestro hermano, cuando lo insultamos, cuando lo maldecimos. Tanto así que, cuando tenemos un tema pendiente con algún hermano nuestro, es mejor antes hacer las pases y luego hacer una ofrenda a Dios. Es decir, para Jesús la verdadera ofrenda es una vida de rectitud, que por lo demás es lo que menos se persigue hoy. Pareciera que a nadie le importa llevar una vida virtuosa. Además, Jesús, en el evangelio, reestablece la relación con la mujer . Invitándonos a no basar nuestra relación en el deseo. Ya que esto último conduce al adulterio. En ese sentido se llega a la relación más cercana que existe entre los seres humanos: el matrimonio. Tomar la decisión de casarse implica el ser completo, no sólo una parte de mi cuerpo. Por eso que, mirado desde el este punto de vista, el divorcio es una transgresión no sólo a nivel moral, es una escisión en mi ser. Me divide interiormente provocando una herida que pone en riesgo, no sólo la mía, sino la vida de todos. Jesús, con estos ejemplos, no quiere simplemente defender la idea del matrimonio monógamo, está señalando que todas nuestras decisiones implican todos nuestros vínculos. Implica mi relación con Dios, con el entorno, con el prójimo y conmigo mismo en relación con el todo. Si yo corto este vínculo y pongo la libertad como valor absoluto, construyo un mundo que me aleja del Reino de Dios, que es un Reino de amor construido por El para mí, antes que yo pudiera existir. Entender esto es entrar en la mayor y más profunda sabiduría, que me convierte en un hijo de Dios, y no en un demonio, apartado completamente de la voluntad de Dios. En esta libertad Dios me invita a vivir, en la libertad de amar con sentido de fe y con aroma a familia... Si quieres, puedes entrar libremente en esta dinámica...



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