Inician reconstrucción en templos de Huaviña y Usmagama en la Diócesis de Iquique

Viernes 12 de Febrero, 2010

 
Con mucha alegría y el gozo de ver iniciarse la reconstrucción de dos templos, después de casi cinco años del terremoto que dañó y destruyó 52 iglesias en los pueblos del interior en nuestra región, el Obispo de Iquique bendijo la puesta de la primera piedra, lo que da cuenta del inicio de la obra en los pueblos de Huaviña y Usmagama.

En la oportunidad, monseñor Marco Antonio Ordenes y los presentes elevaron su oración y dieron gracias a Dios por este comienzo de la edificación de ambos templos, gravemente dañados a causa del terremoto del año 2005, y pidieron su bendición y protección para el trabajo en dichos pueblos.

Los templos, se encuentran ubicados en la Provincia del Tamarugal, en la comuna de Huara, y las obras tienen un plazo de 270 días. La inversión de esta obra, en el templo de Huaviña es de 368.750.863 y en Santa Rosa de Usmagama, 315.235.835.

Por otra parte, el Pastor de Iquique dio gracias "con un corazón sincero, al Gobierno Regional, y a las autoridades que nos han colaborado (...) porque lentamente, no sin dificultades, incluso no sin peleas y discusiones, hemos logrado llegar a este punto de reconstruir, ahora no ya con el aporte de la empresa privada como había sido hasta ahora, sino con el aporte de los Fondos de Inversión del Gobierno Regional". Al mismo tiempo destacó la importancia de este paso que se ha dado y aprovechó para dar gracias también por los diseños de reconstrucción de algunas iglesias, los cuales se espera "puedan encontrar el financiamiento para su reconstrucción".

"Las cosas se van haciendo siempre como una trenza o como un tejido en un telar, son muchos los hilos, son muchas las cuerdas que hay que ir juntando, que hay que ir trenzando, que se van entrelazando. Para que podamos tener un tejido, necesitamos hacer un trabajo largo y esta es la experiencia que tenemos con la reconstrucción de las iglesias, después del terremoto del año 2005", dijo monseñor Marco Antonio, y aseguró que "ha sido un trabajo largo y sin embargo, gracias a Dios y después de casi 5 años desde el terremoto, tenemos ya casi 10 iglesia reconstruidas".

También aseguró que frente al cuestionamiento de algunas personas acerca de si vale la pena gastar tanto tiempo y esfuerzo en la reconstrucción de las iglesias, cuando los poblados están medios vacíos, cuando ya no hay casi nadie, cuando solamente vienen a las fiestas patronales, incluso, dijo el obispo, hay quienes llegan a plantear que la fiesta patronal se podrían celebrar en la ciudad, "los que plantean esta temática o estos modos de pensar, ciertamente no conocen nada, no entienden lo que significa un pueblo, lo que significa una quebrada y lo que significa una iglesia en medio de la quebrada, y no es tan fácil de explicar. Hay que estar aquí, hay que celebrar con ustedes (con la comunidad), hay que experimentar el sol, el frío de la pampa, hay que experimentar los cortes de caminos, las dificultades para poder descubrir que: celebrar aquí está bien".

También reiteró que una iglesia representa la historia de un pueblo, su cultura, la historia de sus generaciones y la esperanza del futuro que tienen, "por eso que es importante reconstruir un templo, porque cuando reconstruimos un templo le damos su lugar a la fe, y también le damos un lugar al hombre y a la mujer, le damos un lugar para que siga viviendo con esperanza, para que siga recordando y haciendo viva la memoria de su historia porque de otra manera se olvidará de quién es, en medio de su trabajo, en la ciudad, en medio del desafío que tiene que tener para vivir en otra parte".

"Los tiempo han cambiado profundamente y siguen cambiando, pero el corazón sigue y seguirá anhelando lugares como éste, perdidos y escondidos, que nos dicen lo que somos y lo que queremos ser en el futuro", agregó el Obispo e invitó a "colocar estas obras en las manos de Dios, para que lleguen a buen término".

Sin duda, señaló monseñor Ordenes, este ha sido un trabajo largo de estar buscando por distintos lugares y de distintas formas, "en primer lugar, que tomáramos todos conciencia de que reconstruir una Iglesia, no es solamente levantar un lugar de culto, sino que es reconstruir un lugar de historia, el patrimonio de la identidad de un pueblo".

Finalmente el Obispo de Iquique, quien además bendijo las manos de los trabajadores, agradeció "profundamente a don Ariel Riquelme, con quien hemos venidos desde el terremoto trabajando y buscando caminos. Agradezco al Equipo de Pastoral Andina, guiado por la hermana Genoveva carrillo. Todos los esfuerzos que también ha hecho don Marcos Loyola, que siempre me acompaña y asesora en el tema de la arquitectura para el Obispado, agradecer a los comités de pueblos. Así vamos construyendo entre todos la tarea que queremos levantar".

También la comunidad expresó su inmensa alegría y emoción por lo que significa, después de casi cinco años de golpear puertas, muchas veces con desesperanza y desánimo frente a la respuesta recibida, pero la perseverancia finalmente tuvo sus frutos y hoy se inicia el proceso de reconstrucción que llena de gozo y esperanza a estos pueblos, de ver nuevamente su templo en pie.

En la ocasión, el Alcalde de la Comuna de Guara, Sergio Platero, también se mostró feliz por lo que significa el templo en el pueblo y para la comunidad, hizo memoria histórica e invitó a los presentes a valorar el legado de los antepasados, su trabajo y esfuerzo.

Palabras de Ariel Riquelme
Por su parte, el Director Regional de Arquitectura, Ariel Riquelme dijo que el trabajo de tantas horas, realizado con bondad y esfuerzo, en la comunidad y en el obispado, además de tanta gente, cada uno aportando sin duda lo mejor de si, ha dado sus frutos. "Esta alegría se debe justamente al valor que el monumento encierra y que va mucho más allá del valor material, aún más allá de sus valores arquitectónicos, y del arte que sin duda atesora".

"Este monumento, así como otros cercanos, es el legado de los antepasados, es la herencia noble que recibimos, es la historia guardada en cada piedra y que se manifiesta en cada rincón de uno mismo, y en la memoria de una comunidad entera. Allí está la vivencia de todo un pueblo, la cultura y las tradiciones que permanecen", agregó,

Por eso, aseguró el arquitecto, "es que el patrimonio que intentamos conservar no solo está expresado en las piedras, en esos muros y en esas formar, sino además está presente en las expresiones inmateriales de la comunidad".

 


 

Fotos: gentileza de Patricia Barrera



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