Obispo de Iquique invitó a recomenzar todo desde Cristo en Clase Inaugural de la Escuela de la Fe 2010

Miércoles 13 de Enero, 2010

 
“El encuentro con Jesucristo exige la intimidad espiritual con Él, exige la oración, exige el diálogo de intimidad y exige el reconocimiento de su rostro en el rostro del sacramento del hermano”. Con este mensaje, y a la luz del documento conclusivo de la V Conferencia Latinoamericana y del Caribe en Aparecida, monseñor Marco Antonio Ordenes dio inicio a la Escuela de la Fe 2010.

De manera simultánea, alrededor de 300 fieles en Iquique, Alto Hospicio y el sector Rural de La Pampa, que se encuentran participando de esta instancia de formación anual, pudieron escuchar y recibir las palabras del Obispo de Iquique, gracias a la videoconferencia que facilitó la Universidad Santo Tomás.
El Pastor en la inaugural de la Escuela de la Fe 2010, también resaltó lo fundamental que es el encuentro personal, comunitario y eclesial con Jesucristo para cualquier actividad misionera porque "a partir de estos encuentros comienzan a surgir los discípulos"
Por otra parte, aseguró que "este salir al encuentro, implica salir al encuentro del Señor y salir a reconocerlo ¿Dónde está Cristo hoy?", y resaltó que existen dos grandes dinámicas de este encuentro: una interna, donde la oración personal y comunitaria son los lugares que muestra el documento conclusivo de Aparecida, y donde con certeza produce el encuentro con el Señor. La segunda dinámica es más externa, donde se nos invita a reconocer "el rostro de Jesucristo en el afligido, en el excluido, en el pobre, en el enfermo".
Frente a este panorama, y al mirar la Diócesis de Iquique, el Obispo dijo que sin duda se necesita ir a más encuentros con Cristo "no basta quedarnos con el encuentro del templo, del culto, pero para poder salir necesitamos hacer un proceso de tener que cambiar la mente, el modo de pensar, el modo que hoy día tenemos de concebir la fe. Estos modos, estos cambios, los llamamos Conversión. Necesitamos convertirnos, la iglesia necesita convertirse a Jesucristo".
Por eso, señaló monseñor Ordenes, que el texto conclusivo de aparecida declara que hay que recomenzar todo desde Cristo, "es decir Aparecida tiene un gran reclamo: Volvamos a empezar todo de nuevo, pero desde Jesucristo", y planteó "Es que lo que estábamos realizando ¿no lo estábamos haciendo desde Cristo? Por supuesto que sí, pero parece que lo estábamos haciendo desde un Cristo que perdió la pasión, el entusiasmo, desde un cristo que se ha formalizado, que se ha rigidalizado o que se ha ideologizado. No lo estamos desarrollando desde el Cristo del Evangelio".
"Este es el gran desafío, por tanto la conversión es una cuestión fundamental si queremos verdaderamente hacer pastoral, y si queremos entrar en esta dinámica de un nuevo impulso misionero en la Iglesia. Sin conversión, no hay discipulado, no hay misión", sentenció, y continuó diciendo que desde la conversión brotan los nuevos impulsos, la renovación pastoral, que no es solamente conservar lo que estamos haciendo, sino que debemos estar atentos y conocer la realidad del entorno en que se está inmerso.
En definitiva, también aparecida nos hace una invitación a misionar de manera fermente, y "Cuando hablamos de misión, no estamos hablando de un salir por salir a ir a repetir algo que no nos mueve en el fondo del corazón. Esa misión no tiene sentido o por lo menos pasó de tiempo. La misión a la que nos invita Aparecida es ir a contarles a otros lo que hemos visto y oído, que hemos descubierto a Cristo, que Él es nuestro Salvador y Maestro, que sin Él la vida no se puede armar y si yo he descubierto eso, y si esa alegría desborda en mi corazón, y si surge en mi corazón un agradecimiento profundo, yo no puedo quedarme callado. El que se ha encontrado de verdad con Jesucristo, no puede callar lo que lleva dentro".
También dijo que "tenemos que buscar rezar más, necesitamos conversar con el Señor porque en este encuentro íntimo con Él, Él nos dirá por dónde tendremos que ir, y cuando nos encontramos con Él, Él nos va abriendo los oídos y los ojos para comprender, cuál es la realidad".
"Cuando nos encontramos profundamente con el Señor, Él me enseña a decir: hermano o hermana, al que me cae mal. Es Él quien me enseña a renunciar a mí mismo cuando me encuentro profundamente con Él y me saca de mi comunidad, y me saca de los estilos que tengo y me abre a nuevos otros nuevos, y me hace escuchar la opinión del otro que a veces es profundamente distinta a la mía, y me hace buscar la verdad en otro tiempo. Nos enseña a ser Iglesia", enfatizó.
El objetivo de la misión, señaló el Obispo, es compartir la alegría del Evangelio, y que vale la pena que otros lo conozcan para que les cambie la vida como le sucede a aquellos que se encuentran con Jesucristo. "La misión permanente es la consecuencia de sentirme enamorado de Jesucristo, de estar encontrándome con Él".
Por eso, dijo, "escuchar al Maestro es fundamental, el texto declaraba que cuando lo empezaron a seguir, el Jesús los miró y les dijo ¿Qué buscan?. Una pregunta muy profunda porque la podemos aplicar a la realidad de la Iglesia hoy, ¿Qué buscamos nosotros hoy día?". También resaltó la pregunta que los discípulos le hicieron a Jesús "¿Dónde vives?" y su respuesta "Vengan y verán". "Esta es la invitación: vamos a encontrarnos con el Señor y sabremos dónde está, porque si andamos buscando a Jesucristo, tenemos que ir a encontrarnos con Él.

   Documentos:



   Galerías: