Columna del Pastor

RESUCITÓ

“He resucitado y siempre estoy contigo” así canta la iglesia en estos días, con la certeza de que Cristo vivo la acompaña, nos acompaña a cada uno, en el caminar de la vida; hoy para los que creemos es importante contar con esta certeza: no estamos solos. De la fuerza que brota de un Cristo Resucitado es que innumerables hombres y mujeres se han beneficiado a lo largo de la historia para ser hacedores de bien, sembradores de esperanza. Los que creemos sabemos que la fiesta que celebramos, no es el recuerdo de un acontecimiento pasado sino la realidad que hace posible mantener la esperanza, virtud que permite al igual que el ancla logra que el navío no se vaya a la deriva, ella hace que nuestras vidas no zozobren en medio de la dificultad, y no perdamos la mirada de eternidad.

Es así entonces que nosotros podemos enfrentar el dolor, el mal, la injusticia, las calamidades naturales y tragedias humanas con una mirada nueva. El Señor al resucitar no eliminó del mundo el sufrimiento y el mal, pero nos enseñó la vacuna para enfrentarlos y vencerlos: el amor, la misericordia, el servicio, la entrega, el perdón. A la prepotencia del mal opuso la omnipotencia de su amor. El mundo sentirá con fuerza la verdad de la resurrección del Señor, si nos ve a nosotros cristianos y a todas las personas de buena voluntad viviendo en clave de resurrección, es decir luchando contra todo lo que huele a muerte, contra todo lo que no es amor. En este tiempo de pandemia vamos aprendiendo que el servicio generoso y escondido de tantos hermanos y hermanas que no son famosos según el mundo: pienso en quienes velan por nuestro bien, quienes nos orientan, los que trabajan en los hospitales, los que laboran manteniendo los servicios básicos, son los que mantiene en alto la esperanza y merecen nuestro agradecimiento y aplauso. No nos cansemos de hacer el bien, que el temor y la incertidumbre no nos paralice, sino que en este estar más en casa, sin realizar las tareas de siempre, no seamos vencidos por el desánimo y la desesperanza, sino que ahí se esté forjando esa persona con aires de resurrección que ha de contribuir cuando venzamos al virus, a la formación de esa nueva humanidad que hoy con gritos de dolor se nos invita a construir. Cristo ha vencido y con su ayuda confiamos vencer,

Feliz pascua de Resurrección.