Columna del Pastor


Una mesa para todos

Al acercarse las festividades de Navidad y Año Nuevo, se multiplican las fiestas y encuentros, generalmente en torno a una mesa. En torno a ella, se reúne la familia, los amigos; compartiendo los alimentos y la conversación que crece en fraternidad. Nosotros los cristianos, cuando nos reunimos a rezar, en medio de nuestros templos siempre destaca el altar, la mesa de los creyentes. Es de desear que por estas fiestas nadie esté excluido de una mesa, sino que junto a ella todos se sientan parte de una familia, se sientan queridos, estimados y valorados. Es hermoso como hemos de fomentar el hecho de que se multipliquen las cajas y cenas de navidad que puedan llenar aquellas mesas que muchas veces están vacías y en las que los comensales solo sobreviven. Que muchos hermanos y hermanas a quienes la vida no les sonríe puedan experimentar que ellos no son invisibles a los ojos de los demás y que sí procuramos ayudarles y alegrarles. Que Chile no solo, por Navidad sino que siempre sea una gran mesa para todos.

Por este motivo me alegra que durante noviembre se hayan podido realizar en Iquique, unas mesas de diálogo y encuentro a las cuales se invitó a sentarse a autoridades de gobierno, empresarios, sindicatos, migrantes, y ver la realidad de trabajo de estos últimos en medio nuestro; porque en el Chile de hoy, ellos también están invitados a sentarse a la mesa del progreso. Apoyados por Caritas Chile y la Pastoral Social, en las dependencias del obispado, pudieron encontrarse y conversar en un ambiente de confianza y respeto actores que no siempre lo pueden hacer, y juntos analizar cómo estamos respondiendo en nuestra ciudad y región al acoger y dar trabajo a quienes llegan de lejos. Estos hermanos y hermanas también han de saberse invitados a la gran mesa de Chile, pero a esta mesa han de sentarse con dignidad. El respeto de sus derechos, el no aprovecharnos de su vulnerabilidad, el no querer ganar a costa de trabajos mal remunerados, el integrarlos y valorar su aporte, el trato amable y respetuoso, todo eso hará que ellos puedan conseguir, aportando con su trabajo, sentarse a la mesa con dignidad.




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