Columna del Pastor


Te hice a ti

En mi predicación al hablar de la confianza de Dios en el ser humano, saco a colación aquello de tantas personas que quizá al ver situaciones difíciles, dolorosas, se preguntan ¿dónde está Dios que no hace algo?, y la respuesta del cielo, es: “Te hice a ti”.

Sí, Dios confía en el ser humano, en su capacidad de reaccionar, de hacer el bien, de ponerse de acuerdo para servir, y esto que no pocas veces parece difícil en el diario actuar, se hace realidad en los momentos complicados de la vida.

Como norte hemos vivido momentos difíciles a causa  del mal tiempo. Las lluvias tan esperadas cada año por estas fechas y que son causa de vida, en esta oportunidad fueron causa de muerte, de destrucción, de temor, de hacernos experimentar la fragilidad en nuestras vidas. Ante la realidad de lo que vivimos, nos enfrentamos con la fuerza de la naturaleza, la cual tiene sus leyes que no siempre hemos sabido respetar y que nos da estos avisos que han de movernos a mirar la creación como un don del cual somos administradores y no dueños que podemos usar y abusar a nuestro antojo. Episodios que se dan en el mundo entero nos hablan de esto. Pero hoy, más allá de cómo ha de ser nuestro comportamiento frente a la creación y el cuidado de la casa común, deseo hoy destacar aquello de “te hice a ti”, porque frente a tanta adversidad hemos visto la respuesta generosa de tanta gente procurando servir, acompañar, aliviar, dar respuesta a las necesidades de tantos. Es de destacar la pronta respuesta de nuestras autoridades y servidores públicos que sin duda se vieron superados ante la emergencia, pero no derrotados en el servicio y en el deseo de ayudar. Junto a ellos tanta gente de la sociedad civil que con creatividda y prontitud, olvidándose de que también en algunos casos estaban afectados, sin embargo se organizaron para servir; destaco la presencia de jóvenes, la coordinación  de redes de servicio, entre las cuales la Iglesia también ha querido estar, acompañar y atender las necesidades.

 Hay mucha gente buena, hay capacidad de servir y mientras esto exista habrá esperanza. Una oración que rezamos en la Iglesia  dice: “Señor, el universo está lleno de tu presencia, pero sobre todo has dejado la huella de tu gloria, en cada hombre y mujer creados a tu imagen. Tú nos llamas a cooperar con el trabajo de cada día en el proyecto de la creación y nos das tu Espíritu para que podamos ser artífices de justicia y de paz, como Jesucristo”. Sí, Dios confía en el ser humano, es importante darnos cuenta de lo que somos capaces de hacer y no cansarnos de hacer el bien. Las  aguas desbordadas y las lluvias pusieron de manifiesto que hay muchos capaces de hacer el bien para que otros mantengan la esperanza en alto. A todos los que sirvieron: Gracias y no se cansen de ser generosos en la entrega.  A los que han que han sufrido: gracias por su fortaleza ante la adversidad, y confiamos que pueda haber más allá de la emergencia, la respuesta pronta a sus necesidades.




Bolivar 588 - Iquique - comunicaciones.iquique@iglesia.cl