Columna del Pastor


Día del Padre

El próximo domingo celebraremos el "Día del Padre", hermosa ocasión para reconocer la importancia de aquel hombre fundamental en la vida de cada persona. Toda familia necesita un padre. En el Libro de los Proverbios, encontramos unas palabras que un padre dirige a su hijo, y que dicen así: «Hijo mío, si se hace sabio tu corazón, también mi corazón se alegrará. Me alegraré de todo corazón si tus labios hablan con acierto» (Prov 23, 15-16).

Este padre no dice: «Estoy orgulloso de ti porque eres exactamente igual a mí, porque repites lo que yo digo y hago». No; no se limita a decirle algo así. Le dice algo mucho más importante, que podríamos interpretar de esta manera: «Seré feliz cada vez que te vea actuar con sabiduría, y me emocionaré cada vez que te oiga hablar con rectitud. Esto es lo que he querido dejarte, para que lo hicieras tuyo: la aptitud para escuchar y actuar, para hablar y juzgar con sabiduría y rectitud. Y para que llegaras a ser así, te enseñé cosas que no sabías, corregí errores que no veías. Te rodeé de un afecto profundo y al mismo tiempo discreto, que tal vez no reconociste plenamente cuando eras joven e inseguro. Te di un testimonio de rigor y de firmeza que acaso no entendías cuando lo único que buscabas era complicidad y protección. Yo mismo he tenido que someterme primero a la prueba de la sabiduría del corazón y vigilar los excesos del sentimiento y del resentimiento, para cargar con el peso de las inevitables incomprensiones y encontrar las palabras adecuadas para darme a entender. Ahora -prosigue el padre-, cuando veo que intentas ser así con tus hijos y con todos, me emociono. Soy feliz de ser tu padre».

En una familia es importante que el padre esté presente, que esté cercano a su mujer, para compartirlo todo: alegrías y dolores, fatigas y esperanzas. También es importante que sea cercano a sus hijos que van creciendo: cuando juegan y cuando se aplican, cuando están despreocupados y cuando andan angustiados, cuando se expresan y cuando permanecen taciturnos, cuando son valientes y cuando tienen miedo, cuando dan un paso en falso y cuando retoman el camino; padre presente, siempre. A quienes han recibido y asumido la gran misión de ser padres, mi saludo cariñoso y la oración de todos en la Iglesia, para que con sabiduría cumplan su misión y con su ejemplo formen la nueva generación de padres. Dios les bendiga, y que no les falte el cariño y cercanía de sus hijos.




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