Columna del Pastor


Proceso- Chile

Hace 54 años atrás fue aprobado en Roma la Constitución Gaudium et Spes que recogía la visión de la Iglesia en torno a los gozos, esperanzas y dolores que afectaban a la humanidad. En una de sus partes dice: "Para construir la paz deben desaparecer las causas de la discordia, deben desaparecer las injusticias. No pocas de estas injusticias tienen su origen en las excesivas desigualdades económicas y también en la lentitud con que se aplican los remedios necesarios para corregirlas". Parece un texto escrito para el hoy de nuestro Chile y que nos invita a reencontrarnos con la paz trabajando eficazmente por la justicia.

En nuestra Patria hemos despertado con dolor para ver una dura realidad: en medio de un innegable progreso subsiste una dolorosa desigualdad e injusticia, algo que no podemos seguir negando ni escondiendo.

Con dolor, pero también con esperanza, hemos comenzado a buscar caminos que nos permitan construir una nación en que la prosperidad, la justicia y la equidad vayan más de la mano. "La justicia y la paz se besan", reza el salmo 84.

Se van dando instancias de diálogo, algunos acuerdos se alcanzan, se anuncian medidas; Sin embargo, todo parece poco, con todo lo vivido creo que debemos darnos cuenta que se ha iniciado un "Proceso" ante el cual no podemos dormirnos sin participar, hemos de involucrarnos y aportar. Los Procesos requieren tiempo, pero no descanso.

Pienso que ante la realidad que vivimos no podemos echar pie atrás pero tampoco pensar que los cambios que deseamos serán inmediatos, algunos no pueden esperar, pero otros requerirán diálogo, trabajo, y esfuerzo. Creo que esta es una realidad ante la cual no podemos cegarnos para así no defraudarnos ni desesperanzarnos.

Todos queremos progreso y justicia, pero esto en paz. Como somos frágiles, el mantenimiento de la paz requiere que cada uno se esfuerce por dominar sus pasiones, que podamos garantizar el bien de las personas, y saber comunicarnos con confianza las riquezas del espíritu y los talentos que cada uno posee. Hemos iniciado un proceso, que con la ayuda de Dios y el trabajo de todos, podemos alcanzar la paz cimentada en la justicia.




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