Diócesis de Iquique celebra con emotiva eucaristía el Día de la vida religiosa

Sábado 15 de Agosto, 2020

 
La celebración litúrgica, se realizó de manera íntima a través de la plataforma de zoom para más de 50 religiosos y religiosas de la Diócesis de Iquique, en cual también, dos hermanas renovaron sus votos frente al Señor.

15 de agosto, la fiesta de la Asunción, “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras oportunidades del año.

En la Diócesis de Iquique, era de costumbre reunirse en la Iglesia Catedral junto a toda la comunidad. Sin embargo, nuestro país y región viven momentos delicados, y de mucho cuidado. Es por ello que en esta oportunidad la celebración fue más íntima, y transmitida de manera especial por la plataforma digital de Zoom.

La Misa estuvo presidida por el Obispo de Iquique Guillermo Vera Soto, en compañía del Diacono permanente Sergio Fernández, en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen en Alto Hospicio, donde junto a esta celebración las hermanas: María de Jesús Portugal, y Ester Gómez, de la congregación "Familia Corde Iesu", renovaron sus votos frente Dios, la comunidad, y familiares que seguían la trasmisión en vivo por la aplicación.

Día de la Asunción de la Virgen

Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.

María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.

María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Él. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con su voluntad durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.

En este día, y de manera especial, agradecemos a nuestra Madre por siempre ser nuestro ejemplo de fidelidad y obediencia. También oremos por todas la religiosas y religiosos de nuestra diócesis, para que el Señor derrame su bendición sobre cada uno de ellos, y les acompañe siempre en este gran servicio de evangelizar. Feliz día de la vida religiosa, feliz 15 de agosto.